miércoles, 28 de octubre de 2015

El Maestro

" La boca del maestro era la  perfección, el sabía que presión aplicar en cada parte de su frágil y encendido cuerpo, ella sólo temblaba a cada roce de sus labios, sentía como su cuerpo por fuera y su alma por dentro se endurecían. Bombeaba su corazón como si por primera vez la tocaran, sus piernas abiertas de par en par, sus labios vaginales abiertos por un frágil pedazo de carne que no dejaba de lamer, su delicado y frágil punto de deseo se estremecía mientras ella, sólo gemía alborotada por la lengua del maestro de inglés. Su clítoris endurecido como nunca, y los golpeteos incesantes que sentía que le aplicaba el maestro la hacían quebrarse entera por dentro. 

Su boca era tan húmeda y tibia, y tan cálido su aliento,
que sus pechos ya no respondían a las exigencias de respiración que pedía su cuerpo, estaba entregada a las expertas oratorias del profesor,  hasta que el último halo de aire pudo salir contenido para derramarse sobre los labios del profesor, quién no dejaba de refregarse entre sus piernas para beberla toda. Luego, él se levantó para enterrarse dentro de ella tan lenta y de agonizante manera,  que la hizo sentir que su orgasmo duraría para siempre , convirtiendo su placer en algo infinito... Luego sus ojos se nublaron y no pudo despertar hasta el día siguiente, donde en la almohada había una nota que decía;
Hoy tienes clases a las diez, si llegas atrasada, tendré que reprobarte... un beso"


"Sus piernas aún sentían el temblor de la noche anterior, y al levantarse, un hilillo de turbio nectar, se escapaba entre sus piernas, ella se tocó y llevo sus dedos a su boca... aún sentía el sabor y la fragancia mezclada de su cuerpo y el de él, enredados en exquisitos placeres."



Don Juan de Marco

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