martes, 31 de marzo de 2009

" Caricias a Medea"...

" Y Medea dibujaba olas en su vientre...cada beso era una razón para seguir desde sus pechos hasta el paraíso de su deseo..."
"Ella sabía que los labios del amante cogerían el néctar que su sexo liberaba, y cedió a los besos de Don Juan... sus piernas enmarcaron el camino... y la lengua del amante, fue separando las carnes mojadas para beber de ellas... un suspiro , y esta entraba más adentro, un gemido y alcanzaba el fondo del cáliz, un beso y atrapaba los latidos de su corazón congelando su existencia, y se enterró en ella para arrancar hasta la última gota que escapó del sexo de Medea..."
" Y Medea se perdió entre los dedos y los besos de Don Juan...pero aún no era suficiente...Separé sus muslos para besar el centro de su existencia... fundí su vida resbalando en su interior...Cada embestida era un baile de deseo..Cada gemido un grito en erupción..."

Así, Don Juan de Marco entraba en un lugar sólo reservado para los dioses, "El Olimpo de Medea"...


Don Juan De Marco ( Danzando con los Dioses).

Los dedos de una mano....




" ..Ella susurraba:
Un dedo,... Un beso...
Dos dedos,... Una caricia..
Tres, ...son un deseo...
Cuatro dedos, ...un Orgásmo...
Y tu mano...
El éxtasis total...."


Don Juan de Marco...

En los sueños De Darilea...


" Y fui separando los hilillos de seda que se iban formando al interior de su sexo... Fui bebiendo gota a gota entre sus carnes... fui besando la cúpula de sus senos para flotar entre estrellas... Fui dibujando cada surco de su piel con pinceladas de besos..
Hasta que depertó de su sueño infinito para colmarme de placeres..
fui semilla entre sus manos de labradora, la que a fuerza de ternura, iba despejando mis malos recuerdos para convertirlos en sueños...
Descansé en su regazo el cansado cuerpo del tiempo, despertando al nuevo paraíso que se presentaba entre mis dedos...."
Don Juan De Marco...locuras de amor.

sábado, 28 de marzo de 2009

Delirius....

Qué es Delirius?
La fuente de la vida, un cuerpo diáfano que sucumbe ante las espóras de la vida, que se deja llevar por las vibraciones del espíritu, un lugar secreto donde la mujer esconde todos sus deseos, donde nadie pregunta porqué.
Delirius es el punto en que emergen todas las fantasías reprimidas del espacio sexual, donde el erotísmo toma forma y aspecto de secretos milenariamente guardados, muchas vidas, reencarnación tras reencarnación.
Delirius es el tema que hoy presento en este Instante...que nace de la inquietud de un hombre.......
Ve a parajes desconocidos, sucumbe ante las letras de un dacálogo
extraído de los recuerdos de la mente.
¿qué secretos guardará esta rosa?
Cláma a mis labios la búsqueda de sus secretos.
Vibra al roce de mis caricias.
Brota entre jadeos de ahogado placer, liberando su fuerza interior a borbotones.
"Busca la almendra y la harás feliz."
Cuando tus dedos se empapen de miel, cuando su cuerpo se vuelva suave, cuando de sus piernas se abran, los canales siderales te revelarán sus secretos, el fluido será la causa de su muerte sexual, busca la Alméndra que esconden sus plieges, y déjate llenar del nectar que de ahí brotará como río de lluvias doradas.....
Don Juan De Marco...

jueves, 26 de marzo de 2009

Evaporandose entre las sábanas...

" Su cuerpo luce hermoso, acaba de depilar su sexo. Al pasar mi mano por ahí, siento como se excita su piel, puedo tocar su humedad y su deseo.
Al acercarme, noté como brotaba el néctar jugoso enredándose en mi lengua, separé sus piernas y bebí de él sembrando la agonía. Su vientre se contraía a cada beso, su piel se iba cubriendo de granos entumecidos, sus pezones liberaban gotas transparentes como un cristal, esencia dulce y brillante. Quise recoger cada gota que de su cuerpo salía, y recorrí su piel con besos amorosos. Al llegar a la fuente del deseo, sus muslos aprisionaron mi rostro, sus piernas temblaban, sus gemidos recogían todo el aire que había en su habitación. Entregada a mis deseos sus piernas se abrieron, ni la fuerza más intensa pudo detener mi boca, y me escabullí para beberla hasta que su cuerpo se rompió en lamentos y agonía. Sus caderas se azotaban contra el colchón, su espalda se doblaba sacudiendo el sudor que corría por su vientre, el que gota a gota se mezclaba con mi olor, mezclando las fragancias de nuestros cuerpos , marcando la tela en fuego, esa fragancia que nos excita cada mañana cuando despertamos. Almizcle, dicen algunos que le llaman a esa particular fragancia que dejan dos cuerpos al fundirse y al amar. Ese olor que otros cuerpos desean poseer cuando la pasión despierta entre las sabanas al entrar a ordenar nuestras camas. Uno a uno se fueron dibujando los orgasmos en su piel...
Reposo en su vientre entumecido descubriendo los secretos de su piel, humedeciendo mis dedos atrapados entre sus carnes, buscando despertarla. Enardecido su cuerpo me pide caricias, y sus labios recogen el delicado aroma de mis labios, aquellos que la rompieron en placer. Recojo su miel y saboreo sus genitales tragando sus orgasmos... deseosa jadea entre convulsiones. Mi nariz entre sus piernas, mojándose entre gemidos, aromas que dibujan su piel, sorbiendo la calidez del deseo y resbalando entre sus muslos apretados. Pide ser liberada, pero esta atrapada por su éxtasis, no logro respirar.
Gritos y gemidos inundan la habitación, nuestros cuerpos se golpean, y sus manos atrapan mi sexo sin dejarlo escapar.... Lo agita queriendo morder sus carnes... y abriendo sus labios, lo engulle para devorarlo... no deja de gemir y temblar, provocando en mi cuerpo sensaciones exquisitas. Me sujeto de las sábanas y dejo que toda mi esencia se atragante en su garganta. Voy apretándola a mi sexo para ahogarla... lucha por liberarse... y soltándose de mis manos, balbucea su éxito entre palabras incomprensibles... Luego al verme caer entre las colchas enredado, me vigila atentamente mientras mi cuerpo retoma la calma... Sus manos aún no me han soltado, y agita levemente mi sexo para extraer las últimas gotas de mi existencia, y bajando, recoge con largos y lentos sorbeteos las gotas semitransparentes que escapan de él. Disfruta cada halo de vida con delicados besos hasta tranquilizarlo entre sus dedos...
Yacen dos cuerpos mojados sobre la cama, dormidos entre abrazos, y enfriándose con el aire que entra por la ventana. Están quietos, exánimes, exhaustos... evaporándose entre las sabanas."

Don Juan De Marco, sublime pasión....

jueves, 19 de marzo de 2009

Piel de Almendras...

"..Esa fragancia de almendras cubría por completo su rostro, al acercarme no pude evitar besar su cuello mientras ella me extendía sus brazos alrededor del cuello, la bese y solapadamente deje que mis labios la recorrieran buscando bajo sus faldas esa fragancia que enloquecía mis sentidos... pero el aroma se mezcló con el néctar que sus piernas derramaban para ofrecerme su cuerpo como ofrenda..."

-Ese fue el comienzo-. y dejando unas llaves en mis manos se marcho sin mirar atrás, su cuarto no debía de estar lejos, y al caer la noche recorrí los pasillos del Hotel, hasta que un número saltó a mis ojos...

" Mientras dormías entre silente a tu cuarto. Yacías desnuda tirada sobre el cubre de hilos dorados y blancos, tus piernas abiertas y esa luz que entraba por la ventana... esa luz que atravesaba tus vellos encrespados por la humedad de la habitación, donde pequeñas gotas de sudor en ellos descansaban tendidas en el aire dejando pasar curiosas luces que todo iluminaban, más tu sexo estaba seco y dormido, cerrado por la tranquilidad de tu alma ausente.

Tus senos jugaban con la noche, cada respiro los hacía subir y bajar como olas doradas y erguidos tus pezones parecían atrapar el aire, casquillos endurecidos y fríos y ese oleaje en tu vientre que nunca saceaba mi sed de ti.

Suspendido el las sombras de tu cuarto te observaba, por horas infinitas hasta que mis dedos valientes buscaron tocar el cielo, y recorrieron lentamente tu piel buscando encender el cuerpo llano en la noche. Subió por tus piernas temblorosas y quisquillosas alcanzando los muslos inquietos a las caricias que mis dedos le propinaban. Cuando me acerqué a tu sexo, decidí saltarlo y encaminados por tu vientre mis dedos subieron la marea disparándose tu piel en granos por los escalofríos, no despertabas, sólo gemías. Llegué a tus senos batidos por un corazón agitado, recorriendo los casquillos endurecidos sobre la superficie arenga, temblaste como queriendo despertar y me detuve... esperé a que la sensación se fuera ... volví por tu vientre hasta alcanzar la espesa selva que tu pubis cubría, y dejé que un dedo se deslizara por tu piel ya humedecida, sentí como la piel del deseo se despegaba dejando escapar hilos de sabia interna, brotando de tu piel un botón escondido...acerqué mis labios bebiendo tu inocencia dormida, recogí el néctar que de ella brotaba, bese la delicada carne que emergía... por fin despertaste y abriendo tus piernas me atrapaste. Cautivo por tu deseo me deslicé muy dentro, oradando tu celda de agua, dejando resbalar mi sexo hinchado y duro por la espera, agitado dejé que mi sexo fuera empapado, y mientras , después del largo sueño, dejaste que tus gemidos me llenaran, batiste el cuerpo soñoliento para caer en llanto y gemido, dejando escapar de mi el aliento, y temblé entre tus carnes mojándolo todo..."

Don Juan De Marco.

Dos mujeres...

...La sociedad va dejando huella por donde pasa, y acepta o rechaza según sean sus intereses y costumbres. Si, he sido pintor desde que tenía uso de razón. Mis pinceles han plasmado figuras de pobres y ricos, ninguna sin un dejo de sensualidad. Los hombres de buen recaudo no aceptan a los artistas, y ningún padre recomendaría a un hijo que fuese un artista. Pero los mismos que rechazan, son aquellos que coleccionan pinturas y retratan a sus mujeres con los artistas de moda. Son los primeros en asistir a mis exposiciones, y los últimos en criticar mis cuadros.
La sociedad lo exige. Las mujeres, mmmm, las mujeres. Ellas nunca se casarían con un artista, en consecuencia los hacen sus amantes, pues es cierto que su parte emotiva suele estar más desarrollada que su parte intelectual.

Es así como empieza esta historia.

Dos mujeres que visitaban mi exposición dejaban que sus maridos compraran las obras que ellas sugerían, su mirada sensual de los desnudos que dibujaba, hacían renacer en ellas sus sueños más oscuros, y jamás dudarían en retratarse. Esa tarde de intenso calor, lucían con sus blusas escotadas y enfriaban sus piernas ventilando sus vestidos, de mirada intensa y oscura, de ojos profundos como el océano más lejano. Después de sugerir la compra a sus maridos alzaron suntuosas copas de Chanpagne para celebrar la inversión, y mientras sus maridos se envanecían con sus adquisiciones, ellas se acercaron a mí para brindar, y después de dar un salud, brindaron por la sensual mirada del artista. Al entregarme la copa, una de esas manos dejó caer una nota entre mis dedos, -" deseo que nos pinte".... y se alejaron dejando la nota con una dirección en mis manos.
La calle era muy atractiva, sus caserones antiguos daban una tranquilidad y hermoso paisaje. Al llegar a la dirección, una mujer envuelta en toallas se asomó por la ventana - Pase, lo estábamos esperando-, y la ventana se cerró mientras habría en manillar de bronce que relucía en opaco semblante... Al entrar, una de esas mujeres se acercó para llevarme a un salón contiguo que daba a un patio interior con una luz maravillosa. Una enredadera de plumas colgaba en las viejas y gastadas murallas, un pequeño charco artificial, simulando un gran lago, refrescaba el ambiente con su permanente caída de agua. La que se asomó por la ventana, apareció en el salón dejando caer su toalla- ¿ Estamos para ser pintadas ?- preguntó sin una gota de pudor. Sin contestar abrí el atril y puse sobre la tabla un lienzo en blanco... y cuando expandía mis pinceles, la otra dijo, - Estamos solas, nadie nos molestarà...- y fue desabotonando una blusa de encajes donde emergìan turgentes senos maduros. Su ropa interior rebozaba en costuras de suntuosa manufactura, se veían tan suaves como el pétalo de una rosa, la otra tendida en el diván, no dejaba de mirar como su amiga se desnudaba... - Estás preciosa Ana, tan hermosa como cuando tenías veinte años-... las siluetas desnudas divagaban por el corredor cuchicheando secretos que no alcansaba a traducir.
Por fin la pintura se esparció por la tela y ellas dejaron que mi carbón las dibujara. Sentadas en el diván, jugueteaban con sus senos manejándose entre caricias, mientras su piel se disparaba en grumos que empezaban a flotar sobre su cuerpo, hasta que una de ellas dejó descansar su mano entre las piernas de la otra. Ya había yo esbozado sus siluetas desnudas en la tela, y una de ellas pidió acercarse para mirar, sus ojos se abrieron enormemente hasta alcanzar una luz que las violaba al golpear sobre sus ojos. Ambas eran hermosas, pero sin embargo no dejaron de criticar el esbozo que había hecho. - ¿porqué dibujaste mis manos ahí?- El silencio se apoderó de todo, sus manos se estaban introduciéndo en el sexo de su amiga... nada respondí y las miré fijamente.
La otra se paró y al ver la pintura hizo un gesto muy sensual, tocando a la amiga entre sus piernas...- Estás mojada dijo,- mientras la otra se quebraba y dejaba hacer...
Por largo rato se acariciaron en el diván, mientras yo lucía como un espectador sentado en una silla. Una de ellas se levantó para posar sus manos sobre el pecho que lucía desabotonado en mi cuerpo, pude sentir la fragancia que guardaban sus manos, y la humedad de su compañera se iba impregnando sobre mi piel- Te gusta- preguntó...?- y la otra se acercó para desabotonar mi pantalón y hundir su mano buscando alcanzar el sexo hinchado que ya dibujaban las telas... La otra tomó un pincel y dejo que recorriera sus senos dejando una huella azul oscuro en su pecho, y aquella que ya contenía mi sexo entre sus dedos, acercó sus labios para huntarlos con miel... no tardé en estar desnudo frente a ellas.
Sus manos recorrían mi cuerpo sin detenerse , mientras ellas reían y murmuraban describiendo cada uno de mis rincones, se besaban entre ellas, mientras sus manos intentaban erectar mi sexo con gracia y suave vaivén. Sentado ya en el mismo diván en que ellas habían posado, mientras se besaban una de ellas fue introduciendo mi carne entre sus piernas mojadas, abriendo cual flor su sexo para empaparme en néctar ... y mientras se enterraba en mi, la otra no dejaba de acariciarla hasta quedar entre sus piernas luego de recorrer su cuerpo en besos armonioso que iban dejando escapar gemidos locos de pasión hasta detenerse y recoger los fluidos que del sexo de su compañera caían, y entre tanto y tanto, engullir mi fruto entre sus labios para agitar aún más a su compañera. El cuerpo de la que disfrutaba tenerme adentro se agitaba con frenesí mientras sus piernas se abrían para recibir a su compañera, la que insistía en introducir sus dedos por sobre mi sexo para tocar una semilla interna que su compañera no dejaba de ofrecerle, así pasamos un largo rato hasta que ella se tiró sobre mi pecho agitada por las contracciones que anunciaban un orgasmo estrepitoso, liberando todo aquello que su alma contenía, y lanzando lluvias de dorado color, dejó que la boca de su amiga las recibiera para caer rendía entre los almuhadones que adornaban el diván... con dificultad abrió sus piernas para liberarme y dejar que su amiga terminara con su trabajo... y mientras la otra sorbeteaba entre mis muslos, bajó para beber de su sexo todo aquel torrente que de su amiga emanaba... al sentir que las caderas de su amiga se agitaban mientras sus piernas se cerraban, sentí que mi cuerpo estallaba a borbotones en sus bocas , mientras la excitada bebedora, se contraía serpenteando su vientre contra los labios insaciables de su compañera... y ahí quedamos... yo tendido en el diván, y ellas en la suntuosa alfombra que iba recogiendo todo aquello que de ellas caía, mientras sus labios no dejaban de beberme.
Al retirarme una de ellas extendió unos billetes, que yo despectivamente rechazaba... una de ellas preguntó...- ¿ será necesario una segunda cita?...- no conteste, y dejando una targeta en sus manos me retiré para desaparecer entre sus calles.
Don Juan De Marco....