sábado, 30 de mayo de 2009

Sino...

"... Es divinamente más fácil, ser amante que esposo fiel; porque ser esposo, con lleva una responsabilidad... "
Don Juan De Marco... y no tiene que ver con el género... sino que con la vida...

viernes, 29 de mayo de 2009

Nacido para morir...


" Después de apoderarse de mi cuerpo a su antojo, sacudió mi cabeza contra el suelo, y abriendo sus piernas se sentó en mi boca, el cálido sabor de su excitada anatomía impregnó mis labios del más cálido sabor... como si secretamente hubiese sabido para lo que yo había nacido..."

Don Juan De Marco

miércoles, 27 de mayo de 2009

La renuncia...

"Su imagen triste frente al espejo, y un cuerpo vestido de negro no para seducir, sino que para guardar un luto, la máxima expresión de sensualidad, hoy escondía, más que un deseo, una pena que parecía que nunca iba a olvidar. Pero ese espejo aún le reclamaba que estaba vivo, y aunque la congoja la paralizaba, su sexo aún solía humedecerse al escuchar palabras acerca de su belleza. Era cierto, de su lado había partido el único hombre que había amado, pero del otro lado del espejo, había una mujer distinta, una mujer que relucía por su belleza, la imagen que aparecía y desaparecía del cristal, no se conformaba con lo que la vida le estaba arrancando... la libertad de volver a sentir unos dedos recorriendo su cuerpo, de ser tocada y deseada, aún era muy joven. Aunque su corazón llorara, al otro extremo de su cuerpo había un sexo que aún palpitaba, y curiosamente, era él mismo, quién le alimentaba. Seguía enviando sangre para que este permaneciera vivo.Era una imagen bellísima, sus senos no tan jóvenes aún mostraban la delicada figura que un día había enamorado a ese que le había dejado sola, sus nalgas endurecidas, sus sinuosas caderas y la suave piel que lo cubría todo, hasta esos vellos oscuros bien delineados que cubrían el deseo más codiciado... ese rostro tan triste y sensual, y un par de ojasos negros que me miraban de reojo escondidos tras la largas pestañas.
Porque era la mujer del espejo la que me buscaba, la otra trataba de arrancarse de su reflejo, para no caer en algo que le causara una culpa que no quería sentir. Me acerqué escondiéndome en las sombras, la mujer del espejo me había visto, pero la otra ni siquiera lo presentía... hasta que estuve tan cerca de ella, que el calor que desprendía mi cuerpo entibió el suyo... en ese momento comprendí, que la imagen del espejo había desaparecido para entrar en ella... y fueron mis manos las que las ataron para que ninguna de ellas escapara... finalmente un beso, obligo al corazón a ocupar todas sus energías en mantenerla viva, olvidando por unos instantes la pena que sentía... Y ellas se unieron en gemidos, y como sólo una, se entregaron a todas las caricias que mis manos les regalaban... la alcé entre mis brazos, y ese negro que guardaba luto, se convirtió en un arma de seducción, volviendo a tomar el brillo para el que había sido creado.Mis manos separaron las telas del escote, para liberar sus senos llenos de deseo, y beber de ellos cada gota que emergía aprisionada por el tiempo, su cuello entregado a la caricia de mi barba desafeitada, fue convirtiendo la piel mustia en arroyo vivo, y el sudor volvió a aparecer en su cuerpo, y esos labios que sólo sabían de llanto, volvieron a descubrir los gemidos... y esa nariz siempre mojada, se secó para volver a sentir la fragancia viva de un nuevo cuerpo. Sus ojos cristalinos volvieron a tomar vida, y ya no se cerraban sólo para dormir la tristeza, sino que para dejar que las sensaciones le ahogaran cada lágrima y convertirlas en luces que se iban prendiendo en su interior, volviendo a chispear alegremente en el globo de sus ojos.
Fue así como su cuerpo volvió a sentir el deseo, hasta que sintió que la daga le separaba la piel para volver a sentirla viva dentro de sí, fue cortando los hilos de su tristeza para transformar sus murallas secas en manantiales de aceites untados por la pasión y suavemente sintió que la muerte la alcanzaba para volverla a la vida... entonces la otra imagen volvió al espejo para reflejar la alegría de sentirse una mujer deseada y complacida, que había borrado su tristeza... "
Don Juan De Marco... y la viuda negra.

martes, 19 de mayo de 2009

APOCALIPSIS ...

"... Habíamos estado toda la noche jugando a seducir, esa reunión era importante para mi, significaba una promoción, el puesto de sub-gerente de ventas... pero estaba distraído, el cuerpo de la mujer de mi jefe era bastante más atractivo que cualquier puesto que pudiera desear, no hallaba el momento de pararme de la mesa y escapar... sin embargo sólo atine a preguntar por el baño y ella se ofreció a mostrármelo... cuando llegamos a la puerta, sólo la cogí de la cintura y trancando la puerta, la apoyé en el lavamanos, subir sus faldas y bajar su ropa interior, se convirtió en una carrera contra el tiempo, sólo quería penetrarla, le agarré sus caderas y me enterré en ella sin medir las consecuencias de mi acción... las embestidas fueron salvajes, y su cuerpo estaba preparado para ello, sabía exactamente lo que íbamos a hacer... hasta que por fin nuestros cuerpos explotaron... un deseo que habíamos esperado sin disimular..."

Don Juan De Marco.

domingo, 17 de mayo de 2009

"Cópula..."

"Como todo un felino cazador, la pantera camina despacio y se arrastra, callada y cauta, muy cerca de su presa. Su gran belleza no sólo se manifiesta cuando está en acción, sino que todos y cada uno de sus movimientos resultan elásticos, ágiles y ligeros, y sus gestos son delicados. La pantera es de una agilidad asombrosa y más robusta que otras fieras; es un verdadero maestro en el arte de atacar por sorpresa. Salen a cazar por la mañana o en la noche, quedándose dormidas o escondidas el resto del día. Son cazadores solitarios y no se relacionan con otros de su especie mas allá de la época de apareamiento.
Durante el celo, el rugido de la pantera se escucha con más frecuencia que durante el resto del año; la hembra ruge llamando al macho y éste contesta con fuertes bramidos. También entre fuertes y continuos gritos se realiza la cópula, aparentemente después de una larga resistencia de la hembra. En los lugares donde se ha realizado la unión de una pareja se puede encontrar la vegetación arrancada y aplastada en un área de aproximadamente tres metros cuadrados.
Pasa muchas horas lamiendo su pelaje con el fin de quitar cualquier rastro de olor de su víctima, que pudiera espantar a la siguiente.
Es así como nos enseña la naturaleza al hombre que busca entre las sombras de la noche como amar a una mujer, es así como abre sus sentidos para disfrutar cada instante. Ha de perseguir a la mujer elegida para copular en esas horas en que su instinto le dice como debe abordar a una mujer.
Lento se moverá sobre su piel para despertar en ella el deseo de ser conquistada para ser llevada a un encuentro salvaje y sublime, que elevará su espíritu hasta alcanzar el máximo del placer que ha buscado toda su vida, las caricias irán calentando su cuerpo para prepararla a una cópula que no podrá evitar y la que no olvidará el resto de su existencia.
El llamado de la selva enredado entre dos cuerpos deseosos de ser poseídos y disfrutados hasta en más escondido de sus rincones. Paladear el placer y ungírlo de deseo y pasión eterna..."

Don Juan De Marco, copulando...

miércoles, 13 de mayo de 2009

Cálida evocación...

".. Y para alejarse de la soledad y el gélido clima que golpeaba a su ventana, envolvió su cuerpo con la frazada que habíamos usado una noche antes de ese instante... Ella decía que aún el sudor de nuestros cuerpos la mojaba, y fue evocando en el silencio de la noche las fragancias que permanecían en el cálido tejido, sus sentidos volvieron a revivir aquel momento... sin siquiera presentirlo su cuerpo se envolvió de una calidez viva, el aroma a madera de mi perfume se introducía por su piel... una fragancia tan fuertemente guardada entre los hilos, que hasta podía sentir el sabor que mi cuerpo había despedido entre caricias... y dice que sus senos se levantaron como si mis dedos la tocaran, hinchándose las formas para desvestirle en soledad... sintió mis labios recorriéndole, hasta que la humedad broto desde su interior... ¿podía evocar un tejido inerte tal reacción en su piel?...y su cuerpo perdió el frío para encenderla como un caldero acariciado por las tenues llamas que salían del carbón, y la soledad se volvió su compañía, entonces y sólo entonces, sintió que sus manos se deslizaban por su vientre alcanzando esa humedad a que daba luz su sexo evocando los instantes precisos en que se había iniciado la noche anterior..."

Don Juan De Marco, secretos de soledad...

martes, 12 de mayo de 2009

"La mujer, el principio y el fin de todo..."

"..Mis manos, no sólo buscan el placer, suelen manejar los dedos para arrancar su esencia... despejar la mente y liberar el alma de una mujer...
Las abejas no solo buscan el polen, sino que producen manjares exquisitos a partir de él, y van sometiendo a la flor para inmortalizarlas a los más exigentes paladares...
Cada vez que unas piernas se abren para dejarse someter a los placeres, a mis labios, dejan escapar sabores que ni ellas mismas sabían que podían regalar... Cada vez que mis dedos dibujan su vientre sienten que vale la pena vivir... Modestia aparte por supuesto... Seducir es el principio que puso en mi mente el que me creó. ¿ lo puedes sentir ?....
Los sentidos están reinados por la vista como muchos creen, pero son los dedos los que nos describen a través del tacto lo que realmente siente una mujer, la humedad que obliga... el olfato el que nos anuncia su deseo, el que nos incita a seguir y el gusto el que nos dice si estas bien en lo que haces, su dulce sabor te hablara de lo que esta sintiendo justo en ese momento, sentirás su cuerpo cálido y lo intenso del lugar que has elegido probar ...

Son los sonidos los que nos invitan a seguir buscando en la piel de la que nos ha deseado, y sólo las escucharas cuando te susurren al oído lo cerca que quieres que estés de ellas... Si logras esta fusión, sabrás que eres un buen amante..."

Don Juan De Marco, apelando a los sentidos...

lunes, 11 de mayo de 2009

Soberbia derrotada...

" Y la rabia que sentía por lo que ella llamaba un mal día que le había hecho pasar, no contenía sus deseos de castigarme para que mis manos ni siquiera imaginaran tocarla por una buena cantidad de días...
Esperé a que se adormeciera calentando la cama, sabía que sólo había una barrera para la gran batalla, un largo camisón. Sin embargo, al pasar esa vaya, sólo estaba su carne expuesta a la maestría de mis dedos... Sólo un pequeño esfuerzo y la tenía expuesta a mis deseos, sabía que tras la rabia su sangre ardía, y fui subiendo la delicada tela para bajar por su cintura y el hueso de la cadera hasta el centro de su corazón sexual... y delicadamente, aunque recelosa de mis intenciones, se dejó acariciar. Mis dedos eran demasiado suaves y dóciles para resistir, he iban tocando justo el camino por ella prohibido... al llegar a él, mis dedos sintieron la humedad que venía desde dentro, y suavemente en sólo roces, dejé que mis dedos se deslizaran sobre su sexo abriendo las carnes enojadas, y sentí como sus armas se bajaban, y volteaba para que mis dedos gozaran de su piel mojada... hasta que sintió los dedos dentro, y un gemido marcaba su rendición... pero su soberbia merecía un castigo... y antes de encender su clítoris, subí delicadamente por su vientre dibujando su excitación, mientras dejaba que su sexo se enfriara para atacar a sus senos descuidados y duros, y manipulándolos como perillas hice que su agonía fuera aún más angustiosa, para volver a bajar por su vientre acariciando cada espacio de piel brotada en deseo... la rabia la consumía, porque era tan débil. Ella quería que todo fuera más rápido para explotar y voltear hasta el otro día y no hablarme por un largo tiempo. Tenía rabia, pero esos dedos la derretían...y su ofuscación se transformó en jadeos... la luz permanecía apagada, y eso ayudaba a que su excitación no se notara, escondiendo su delirio... quiso por un instante voltear para seguir con el castigo que se había propuesto cumplir, pero al sentir el ademán, mis ágiles dedos detuvieron el movimiento sosteniéndole los muslos, y la mano se posó de lleno en sus labios vaginales apretada entre sus piernas, las que volvían a separarse encendiendo su delirio... los dedos no dejaban de buscar la humedad y fueron abriendo su vulva que se entregó levantando la bandera blanca...La rabia se volvió gemidos entonces, y su vagina se abría para someterse al motivo del castigo que quería imponer, pero la rabia se rinde al deseo, y se deja ultrajar por los dedos del que le desea. Ese hombre que somete con amor a las débiles carnes de su verdugo...
Luego los labios seductores, besan, la lengua, lame. La herida es abierta por el deseo, la boca que recoge en cálidos vanvoleos el néctar derramado de esa que juró que me iba a arrepentir.... finalmente explota, hasta que su espalda se arquea al cálido aliento del que iba a ser su víctima, y sin darle tiempo a disfrutar del primer gran goce, siente como sus piernas son separadas a horcajadas para ser penetrada delicadamente por el sexo duro y venoso, para derrotarla en ese campo de batalla, enredados entre sabanas mojadas por el sudor... la lanza del que iba a ser su víctima se le clavaba abriendo su interior, la doblega para someterla hasta el orgullo que se deja vencer... y vuelve a estallar atrapando el arma más poderosa entre sus piernas acalambradas por las fuerzas de escapar y recuperar la dignidad perdida. La que sólo soltara, cuando sienta en su interior, el caudal hirviente de el que iba ser victima de su castigo."

Don Juan De Marco, a rabia sometida...

miércoles, 6 de mayo de 2009

Besos Hùmedos...

"...Y de abrirme.. entera... para recibir.. tu candor.. tu delirio.. tu locura.. tu pasión más.. salvaje y caliente.. "
Lisebe...
" ... Y se abrieron las piernas de Lisebe rozando mi nariz, mis labios se posaron sobre la flor abierta que iba liberando su sabor, llenando mi lengua de exquisitos sabores agridulces, sabores que iba guardando en mi mente a pequeños sorbos de lujurioso deseo... Bailaban mis labios sobre su sexo cálido envuelto en la humedad que disparaba mis recuerdos en lo más profundo de mi mente...Mi lengua jugueteaba girando alrededor del casquillo dulce que que emergía entre sus labios menores y mayores provocando ronroneos en su voz mientras su vientre dibujaba olas de placer... podía predecir como se disolvería en mi boca... y sus piernas se cerraron arqueando su espalda entre regocijos... y sus ojos lánguidos me anunciaron la llegada que tanto esperaba su cuerpo ardiendo entre jadeos ... y se deshiso en mi boca derramando el néctar más apetecido... Empalagoso y suave fue dibujando sobre mis labios los delirios de Lisebe... Mi rostro alcanzo al de ella mientras mi sexo se clavaba en el suyo aún inquieto por los labios de Don Juan De Marco..."
Don Juan Y Lisebe...

martes, 5 de mayo de 2009

Dedos Bravos...

"He de reconocer, que una de las cosas que se quedó para siempre en mi mente, fue ver a una mujer masturbarse, de ahí mi admiración por el deseo femenino y de como hay que conocerlo para satisfacer a una mujer.
A los ocho años vi una mujer jugar con sus dedos por primera vez. Su nombre era Elena, y su rostro una faro en la oscuridad, mi prima Elena, la niña más maravillosa del mundo y mi primer amor. Su sensualidad era innata, sus ojos vivaces y su cuerpo puro sabor. Es raro, ella fue la que me enseñó el arte de la masturbación, y como conceder al cuerpo la satisfacción justa, esa que hace que una mujer se ilumine en la oscuridad, no les diré su edad, pero por el relato descubrirán, que eramos contemporáneos.
Un día, a orillas del estero donde nos bañábamos en verano, sus ojos se iluminaron, y con toda su suavidad me pidió que nos metiéramos al agua, y aunque andábamos sin traje de baño, nuestra ropa interior nos vasto para envalentonarnos y abrazados, saltar al agua. Jugueteamos un rato hasta que el frío nos hizo salir. Cuando su cuerpo salió del agua, las telas de su calzón se habían adherido a su sexo llano y puro. Mi ojos no querían alejarse de esa hermosa visión... sus brazos se cruzaban cubriendo sus nacientes pechos, y dos casquillos empezaban a brotar. El frío le hizo pedir que le abrazara, sin lugar a dudas, lo más exquisito que he tenido en mi vida. Y nos fuimos recuperando del frío, a la espera de que nuestra ropa interior se secara, con el poco sol que iba quedando.
Sus dedos empezaron a juguetear con su sexo, y sus piernas se fueron abriendo al baile de sus dedos, yo estaba extasiado. Su rostro, no se, si se desfiguraba o tomaba la forma más extraordinaria que había visto. Ese Brillo en sus ojos, y la delicadeza con que lo tocaba, cada movimiento parecía suceder en otra dimensión. Sus dientes se dibujaban apretando sus labios y su rostro se fue enlaguideciendo de a poco, sus ojos se cerraban a cada caricia que ella le daba a su sexo de hinchados bordes, como su boca... sus pequeños pezones se disparaban endureciendo las carnes, y sus pechos se redondeaban, su vientre dibujaba bellas figuras serpenteantes, era como un junco batido por las aguas de un arroyo . Los gemidos eran dulces ronroneos. Su espalda se apoyó sobre mi, y su calor fue mojando mi cuerpo...
- Intentalo, sólo tómalo con tus dedos y tira suavemente de él, quiero ver como es tu sexo...- Su voz era rara, suave, como si me hablara al oído.
Y mis dedos se perdieron tras el slip, tomando en esencia ese cuerpo languido que sólo florecía en las noches sin entender yo porqué. Y ella se le quedó mirando, haciendo círculos con sus dedos bajo la delgada tela de su calzón... el ritmo de su corazón era increíble, y ese olor que sentía en el aire me envolvía. Llevó uno de sus dedos a mis labios y me hizo probar y oler, yo reía nervioso pero encantado por su fragancia... de pronto su cuerpo se dobló y un gemido se ahogó entre sus labios, su cuerpo temblaba como una hoja en otoño queriendo escapar de las ramas, y tendiéndose sobre mis rodillas me pidió que siguiera agitando mi sexo hasta que yo sintiera lo mismo... a los pocos instantes, el semen brotó entre mis dedos saltando lejos, y parte de él cayendo sobre sus manos que me acariciaban las rodillas... Ambos nos sorprendimos del resultado de ese juego... y se quedó mirándome a los ojos un poco asustada... y con eso, que parecía denso al tacto entre sus dedos... luego una risotada saltó en el aire ... y ella se llevó los dedos a la boca para probar el sabor... Dijo que era algo salado, y que se mezclaba con el sabor de su sexo, y eso lo hacía dulce...
La curiosidad nos hizo tocarnos nuestros sexos creando ricas sensaciones... su sexo era suave y húmedo, muy blando, y era capaz de envolver mis dedos cálidamente, en cambio el mio era duro, también estaba suave, pero cuando ella lo tomó, pulsaba entre sus dedos... Fue increíble. De eso no pasamos, pero lo que hicimos esa vez nunca más se olvidaría mientras nos viéramos verano a verano y recordáramos ese momento. Dedos bravos le puse por apodo, y ha quedado hasta hoy."
Recuerdos de Don Juan De Marco.

lunes, 4 de mayo de 2009

FUSIÓN...

Una Mujer Española... su Voz y Temperamento.
Una Mujer Arabe... Y su Piel.
Una Gitana... Y su Sensualidad.

Don Juan De Marco

Deseo Moreno... ( A Rosario Flores y Julio Romero )

La imagen de la sensualidad, del deseo y la fantasía más oscuramente escondida... aquella que brota de un corazón inquieto, es la imagen de una mujer morena... La fusión de la sensualidad de una mujer española y y la mezcla de la más salvaje de las pieles, la mujer arabe, símbolo de la sensualidad del mundo. El sólo pensar en pezones oscuros, cabellos negros salvajes, piel morena y sudada... Hace que todo mi cuerpo se disuelva como la sal en el agua.
Cada vez que esta imagen rebota en mi mente me lleva por los caminos más oscuros, aquellos caminos que nunca dejaré de recorrer... Esa piel que brilla bajo el sol desnuda en un día despejado inunando de canela las fragancias del día, o en la oscuridad de una habitación.... sintiendo su voz , sus murmullos, sintiendo el loco palpitar de su corazón, jadeante y deseosa... esa mujer que te empapa de su sudor y su fragancia salvaje, hembra en celo... ese sabor que cuando saboreas suavemente va llenando el gusto y el olfato más exigente... y te acercas a su sexo, esa que abre las piernas sin pedirte nada... Aquella que pinto Julio Romero... aquella que revolotea por los campamentos gitanos... aquel sabor inolvidable de una piel oscura y candente... Aquel olor a sexo que se siente apenas pisa tu habitación... aquella que acaricia tu piel suavemente con sus dedos, aquella que hace desaparecer tu sexo entre labios carmesí... aquella de sexo oscuro y rojo rubí en su interior... aquella miel que escapa de su vagina envenenandote el alma de deseo... aquella Mujer Morena... esa es la que deseaba.
Hasta que un día pisé por primera vez España, y Andalucía me abrió sus piernas para mostrarme lo que era el verdadero deseo, Sevilla se convertìa en mujer... Tres días después estaba acostado en una de esas casas blancas pintadas de cal, bajo un hermoso techo azul ... En el balcón redondo, una mujer MORENA, de escudriñados cabellos, con la piel más hermosa que vería jamás... sus senos duros y dibujados en copas de oscuros pezones ... y unos ojos negros que nublarían la vista del más experto amante... Al bajar por su vientre, de dibujada musculatura, jadeaba... Entre sus piernas un brillo que descendía por sus muslos anunciando sus intenciones, enmarcando su sexo en vellos negros rizados. Al acercarse a mi, sólo pensé en estirarla sobre las colchas blancas y beber toda su sensualidad del sexo abierto a mis caprichos... El salado sabor que expedía su cuerpo me enseño que para conocer el amor y el deseo , hay que fundir la piel de una mujer morena con besos y caricias de caramelo.



Don Juan de Marco, deseo moreno...