viernes, 15 de abril de 2016

Brebajes...


Sólo ver como esa gota de café se arrancaba de sus labios, y como cayó con vértigo entre sus senos e imaginar como esta se perdía en su escote e imaginar como se deslizaba suave en cada uno de sus recovecos.... mi boca empezó a salivar, ella lo notó y sin darme tiempo a imaginar, abrió el escote de su blusa y enterró mi rostro entre sus senos... sólo ahí descubrí que la angustia no era sólo mía, no había notado yo donde descansaban mis manos hasta que ella las separó para acariciar justo lo que yo tenía encarcelado.... y deslizó sus senos por mi rostro que ardía de impaciencia entrando todo el perfume por mi nariz, un instante de detención y mis labios apresaron los casquillos de sus  pechos, mientras sus dedos ya habían desnudado mi sexo, para acariciarlo con devoción , mientras mis labios degustaban sus erguidos pezones que olían a café tibio, ... luego se alejó de mi , para verter el tibio brebaje que aún quedaba en la enlozada taza, la que dejó escurrir entre sus senos como una cascada de café... para luego colocar sus tibios pezones en mi boca.....el sabor y el aroma embriagaron mis confusos pensamientos soltando hasta el último deseo tras la cálida


y turbia gota que escapaba de sus casquillos  descafeinados... hasta que se entrego a su pesadilla.... sus labios tibios por el café, la suavidad de sus labios socorría a la suave tela de prepucio, la que fue cediendo a su sed , y se deslizó para dejar al descubierto la rozada piel que empezaba a tomar el color de rubí, que rebalsaba por salir en el henchido miembro erguido que clamaba sus caricias sin recelo, y fue desapareciendo entre sus hinchados labios sedientos de néctares y angustiada inmoralidad... hasta que por fin fue cubierto por completa para renacer entre ellos tras el vaivén del deseo... mientras yo me recostaba, para esconderme entre sus muslos y beber de ella el espeso brebaje que escapaba por la excitación del momento.... y cuando ya lo tuve desnudo, abrí sus labios para esconder los gemidos que escapaban de mis labios , para devolverle con el mismo éxtasis , lo que yo estaba sintiendo, y no nos detuvimos hasta que nuestros sexos soltaron todo aquello que se había acumulado entre sorbo y sorbo de café.


Don Juan tras la gota de café.