miércoles, 28 de octubre de 2015

Amanecer

"... Dormía, y una de mis manos bajo a sus nalgas, su camisón se había subido hasta sus caderas. No resistía sentirlas desnudas. Dejé que mis manos la acariciaran suavemente con mis dedos, mientras la suavidad de su piel se estremecía. Su cuerpo se acomodó a la caricia, sabía que le agradaba... luego un dedo dibujó la linea que las separaba y sólo se detuvieron en el sudado, rugoso y fragante espacio del deseo, mis dedos alcanzaron mi nariz disfrutando el aroma que la noche había dejado en su cuerpo. 
-delicioso- repetía somnolienta...
Abrió los ojos y me miró con ellos dormidos, el sol se reflejaba en sus pupilas, en cada mirada me poseía..."

Don Juan y sus obsesiones...



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