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Mostrando entradas de junio, 2017

La danza de los amantes.

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El zumbido en sus oídos le fue carcomiendo por dentro hasta explotar en su cerebro mientras su vientre se contraía con fuerza contra los alambrados, los gemidos se perdieron en el silbido del viento y perdiendo la cordura empezó a azotar su Vulva contra la alambrada mientras se desvanecía corcoveando como una yegua en celo. Por unos instantes sintió perder la razón dejando escapar bramidos silentes, mientras sus dedos se engarzaban en el frío metal que le impedía devorar la boca de su amante y empaparlo del néctar más exquisito que jamás probaría una boca. el elixir sagrado corría por sus piernas tibio y denso, oleoso y de una densidad exquisita, entonces se dejó caer extenuada sobre la foresta húmeda  que le soportaba.  Su Vulva regordeta y roja por la excitación, no dejaba de golpearse contra la rejilla procurando no perder la boca insaciable al otro lado del alambrado que le impedía gozar plenamente de la pasión infinita que le provocaban esos golpes de lengua sobre su carne, la q…

Una vez más en La Habana..." El Malecón."

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Estaba sentado en el malecón mientras observaba a una morena a mi lado, que apoyada sobre un bajo muro de piedra, donde la habana atrapa, con su tropical manera de bañar las piedras por el golpeteo del mar, movía insistentemente sus caderas al ritmo de una canción que se escuchaba saliendo de un bar... Un providencial golpe de aire levantó su vestido, lo justo para que pudiese ver sus piernas en toda su extensión, desde sus brillantes muslos, hasta mostrar los vellos que escapaban de su ropa interior. Dos largas columnas de obsidiana, de un brillante negro, donde corría el sudor que arrancaba el ritmo frenético del baile, y donde sus nalgas se dibujaban en una apretada y diminuta prenda interior de un verde amarillo chillón. Estiré la mano para devolver el vestido a su posición normal, mientras ella me sonreía socarronamente y movía su gruesos labios musitando en forma casi imperceptible, la letra de la canción, y sus ojos parecían penetrar hasta el último rincón de mi mente y al hace…