viernes, 31 de diciembre de 2010

Eva María, el último aliento.

viernes 31 de diciembre de 2010
" El aire esa noche, soplaba bañando su vientre en granos, su cuerpo tendido sobre las sábanas de terciopelo rojo servían de cobertor... sus senos se agitaron al roce de sus inquietos dedos, y su vientre se deshacía en la mullida cama. Como suaves pinceles, sus dedos pintaban historias sobre su sexo humedecido por el roce instintivo que la empujaba. Cada dedo era un color más aplicado sobre tela virgen de sensaciones, y la evidente excitación que brotaba entre sus piernas. Sus dedos sujetaron la seda que le cubría, para en ademán orgásmico, desnudara su cuerpo dejando su sexo desnudo y brilloso.
Bello a los ojos encantados del fisgón... Sus dedos no dejaban de rozar su piel y hundirse entre sus labios vaginales, los que salían brillantes por la miel que se generaba en su interior. No demoró mucho tiempo en brotar su piel en el vientre ante la cogida magistral de sus largos dedos de experimentada delicadeza. Tan sutiles caricias hacían agitarse mi corazón... desnuda, ausente, sumergida en sus recuerdos, su vientre se recogía ante la insistencia infinita de su mano... sometida al orgasmo de quizás ,que imagen que dibujaba su cabeza.
Era muy fácil adivinar por donde corría la historia que dibujaba entre sus vellos encrespados que adornaban el dorado pubis abierto a sus pensamientos. Al sentir como Eva se derramaba entre bramidos apretados entre sus labios... Al ver brotar el oro liquido de su interior, no pude detener mis instintos, y sin que ella notara mi presencia, me clave entre sus muslos mojados, bebiendo todo lo que de ellas salía, gozando cada instante de su interminable agonía, la que explotaba ante mis arremetidas... mis labios no dejaron que escapara ni una gota de vida... y ahí, tendida, no dejaba de agradecer mi animal instinto que terminaba por saciar hasta su más intimo y escondido deseo...
Tomé sus caderas suavemente alzándolas hasta la altura de mi cintura, y me deslice dentro de ella procurando separar sus piernas mientras arremetía para sacar el último gemido de sus labios... era tan suave ..que no demoré en estar en su paraíso interior rasgando el último halo de vida que en ella quedaba. Sus labios se separaron para gritar el último aliento de su deseo... y cayó muerta entre mis brazos cerrando sus ojos para lo que sería infinitamente, el último de sus gozos esperado... Nunca más la volví a ver, pero su perfume aún esta guardado en mi mente, como un cofre cerrado."

Don Juan de Marco.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Isabelle

" Isabelle conocía mi deseo, cada rincón de mi cuerpo... estando a solas me cobijaba entre sus piernas, y sin apuro bebía de su sexo todo el sabor que dejaba escapar cuando estaba excitada.
Su aroma era tan profundo como el que dejaba una ola entrando por mi boca... el cálido aliento de su sexo penetraba como aguja en el más delicado de los tejidos. Murmuraba entre gemidos cuánto me deseaba, y apretaba sus piernas de vez en vez, para clavarme en su monte de Venus como una hembra en celo...sus gemidos llenaban la habitación como jilgueros en primavera, ese sonido tan pastoso y seductor, esa fragancia tan etérea,tan fuera de los sentidos como podía sentir una mujer. Sus casquillos en los senos girándose como caracola entre mis dedos, y esa gota limpida, que dejaba escapar para bañar mis labios del más dulce de los sabores...una textura tan exquisita como excitante. Mis labios no resistían el sabor del deseo que se desparramaba en mi boca como el más delicioso de los bocados... era miel...era la ambrosía misma que llenaba hasta cubrir todos mis sentidos, me enloquecía, y ella lo sabía.
Me gustaba sentir sus dedos acariciando mis nalgas, con esa suavidad de la más fina piel femenina, y el rústico apretar de sus dedos estirando mi sexo para llevarlo a sus labios y beber de mi todo. Luego , como la hoja de un cuaderno me daba vuelta para montar como si mi cuerpo fuera el más maravilloso corcel, dejándose resbalar por mi sexo envolviéndolo con los labios tibios de seda espumante, ese sexo que no dejaba de clamar para sentirme dentro...esa inacabable penetración que tanto gozaba como si se tratase del más exquisito gourmet... de pronto todo se detenía, y nuestros cuerpo quedaban prendidos en un instante infinito hasta soltar todo el caudal retenido en nuestro interior, inhalábamos tan profundo...que la larga pausa daba paso a la exhalación más intima y caliente, donde los labios se evaporaban en gemidos, exclamaciones y un aliento cálido que lo envolvía todo... luego el letargo de la pequeña muerte nos alcanzaba para dejarnos inmunes ante mundo y sus creencias libidinosas,que para nosotros no era más que un momento de recogimiento y placer envuelto en susurros y lejos del pecado."


Don Juan De Marco

sábado, 24 de julio de 2010

Una vez en la Habana.... ( A Néctar.)

"Recuerdo claro el primer encuentro con tu imagen latiendo violenta entre mis libros viejos cargados de aromas, tu imagen de leña humedecida por el curso de tus tiempos, tu sonrisa dibujando tu historia y tu mirada de carbón encendido entibiando mis sentidos.
¿Te acuerdas cuando viniste a buscarme en esa tarde de lluvia...la vez que llegaste saltando charcos para venir a mi encuentro y nos encaminamos bajo el paraguas al barrio de los poetas para leerme a Cortazar, sus versos eróticos, sus letras llenas de pasión y deseo con tus anteojos empañados por el vapor del café?
También te recuerdo en mis besos la tarde en que aceptaste ese Nocturno que nos mancharía la piel con la tinta de la noche y sonreíste…
Ocurre que te veo en estas calles de la Habana como te vi aquella tarde bajo la lluvia... con la ebullición de tu sonrisa. Ocurre que te siento en forma extraña, en esa capacidad brillante que tienes para leerme el pensamiento y llenarme los huesos de calor, con ese calor tuyo concertado con el mío como parte de un mismo sortilegio, hay que verte caminando por estas calles mi sol, con el espíritu alborotado de tantos recuerdos que van y vienen, deseando que pase pronto este invierno de mierda que se me hace cada vez más interminable, sucumbiendo a ratos entre lecturas interminables, fraguando una sonrisa al saludo de las mulatas rebosantes de piel, intentando encontrar los besos que no tiengo en cada aroma de café...
"Tú me recuerdas las calles de La Habana Vieja
la Catedral sumergida en su baño de tejas
tú me recuerdas las cosas, no sé, las ventanas
donde los cantores nocturnos cantaban
amor a La Habana, amor a La Habana"
Ocurre que te escucho y me conecto con tu sombra y con tu cuello delicado, cuando los días pasando y las noches deseando escriben por sí solas, cuando los dolores se tornan más fuertes que la analgesia del tiempo perdido.
Ya sabes, por estos días ando reclamando letras quietas, y verte a ti calle abajo como sostenida en el tiempo, no hace más que devolverme esas letras tuyas que siempre me sostienen, sin artificios, ni lujos.
Por estos días te puedo ver recortada en las calles viboreantes de luna caliente de esta Habana que nos envuelve... Me pregunto si todo será falso, si todo será cierto, si podrás encontrarme en esos cielos, para atarme a tus estrellas, si no podrás inventarme en besos sin estudiar cada frase, si no tropezarás acaso en esta mirada que desconoces, si no podrás una tarde de éstas, de atardeceres naranjas, balanceándonos en la melancolía del café, saciar mis ganas de ser arte entre los pliegues de tu piel... Te sueño desnuda apoyada en la ventana de viejos visillos, cayendo el sol sobre tu cuerpo, entiviando tu piel.. brillando tu sexo luego de haber hecho el amor... y yo... yo desnudo y tirado en el viejo catre de broce de aquella habitación que alquilamos a la negra esther. Tus senos de niña, tus caderas de mujer, tu sexo rubio enlozado por el deseo, y tus nalgas recibiendo rayos sobre la piel, y aquellos vellos que se disparan en mil colores... la brisa que no llega, el aire que no respira, y ese calor que nos ahogaba mientras hacíamos el amor.
Si ya me he embriagado tanto de tu alma y entendido tanto tus manos quietas que estoy seguro necesitaré los ojos cuando me enciendas la sangre, cuando me recibas pleno entre tus piernas, cuando te esté esperando para que tus versos hagan juego con mis poros en el magnetismo alucinante de esta ciudad remota de vientos tibios y veranos ardientes, en una de tantas de nuestras tardes en La Habana...en aquella habitación. Hay mi Néctar, no podía ser distinto, nadie negaría tus letras ni las podría comparar con las mías, somos tan distintos y tan iguales al pensar, somos tan distintos al escribir, que ensamblamos letras como poesía para hablar distinto de algo tan igual.. somos deseo, carne y piel, somos habrosía, en el cielo iluminado y transparente de la Habana... Ven.. quedate conmigo esta noche."
"Esto no es una elegía,
ni un romance, ni un verso
más bien una acción de gracias
por darle a mis ansias razón para un beso
una modesta corona
encontrada en la aurora..."

Don Juan De Marco....

lunes, 5 de julio de 2010

Seducción.

"Yo tirado en el sofá... y al mirar hacia la ventana un cuerpo frágil a contraluz me invitaba a mirar sin recelo... era tan exquisita su figura como su intención. Buscaba provocarme como el más antiguo de las artes, la seducción a cuerpo desnudo...
Sólo la miré de reojo y y esperé a que se acercara, me gustaba su juego de niña inocente que no veía o distinguía a quien era el extraño sentado en el sillón... cuando ya estaba cerca, mis manos subieron siguiendo sus muslos hasta dibujar sus caderas... y rodeando su cintura la hice a mi.... La exquisita fragancia de su vientre entro por mis sentidos volviendo loco mi corazón... era un bebe... era una niña mimada, pero tan sabrosa como la más madura hembra que había conocido.
Suavemente bese sus senos dibujando con mis dedos sus nalgas aún duras a pesar del tiempo... ella ."creía estar tan lejos de mi, que ese día se dio cuenta, que a pesar del paso del tiempo, aún le amaba como cuando la vi por primera vez... y se dio cuenta que era su actitud la que me hacía desearla como la primera vez.... era tan sencillo... y se criticaba por no haberlo hecho nunca antes.... y no alcanzaba a entender porqué esa sensualidad de aquellos años la había perdido...porqué ..si aún me amaba...porque era tan difícil para ella mostrase desnuda ante ese hombre que con los ojos cerrados y ciego, la reconocería con sólo tocarla una vez...
Las cenizas volvían a encenderse, el fuego volvía a brotar, y sintió que era la primera vez que alguien la tocaba.... tantas veces había sentido esas manos, tantas veces el mismo olor, tantas veces el mismo sabor... ya eramos adultos y nos conocíamos como nadie se podría conocer, pero ese día esa actitud de salir desnuda a contraluz había cambiado la rutina, y parecíamos dos desconocidos que nos entregamos al placer de hacer el amor... como si nunca nos hubiesemos conocido.. .
Y me hizo cosas que jamás habría hecho cuando lo hicimos por primera vez... me había sorprendido, y su olor inundaba mi mente, y su sabor era diferente aquella vez.... quien diría que después de tantos años sería tan especial.... Yo sé que se pregunto, porque dejarlo en las manos de otra si yo lo puedo hacer mejor..."

Don Juan De Marco



domingo, 23 de mayo de 2010

EL OLIMPO DE MEDEA

"Un día estaras desnuda frente a mi, preguntandote porqué?, mis manos tendrán atrapadas tus caderas, mi rostro mirando fijo a tu sexo desnudo, te volveras a preguntar, mientras mi nariz se acerca a tí, desnudando tus deseos....tus vellos enredados en mi nariz, y ya mirando al cielo te volveras a preguntar, mientras tus ...lab ios vaginales irán soltando tu perfume, húmeda , mojada...entre gemidos te volverás a preguntar..porqué? ...mis dedos ya estarán rozando apenas tu sexo y mis labios besando tu vientre,... ya entregada dejarás de preguntarte y hundirás mi rostro para que mi lengua te habra con delicadeza, mientras recojo tus fluídos hormanales, y la sal se apoderará de mi boca...sediento y abrumado por la suavidad de tu cuerpo, serás toda mía. Mientras tus senos lucharan por escaparse de mis manos...luego vendrán los caudales y me tirarás en tu cama para ser eterna entre mis caricias, tu desnuda e impávida, agazagada por el rumor de mis palabras...... y te sentirás eterna. La diosa del olimpo que abusó de un mortal que te deseaba sin condiciones..... y de nacerá un semidios que le hablará al mundo de lo exquisito que es disfrutar del eros en desnuda conciencia...." Suave por el resultado de mis embestidas no dudo en doblarse hacia la mesa y dejar que lentamente entrara en sus entrañas, abriéndolo todo...esta mujer gemía como si fuera el último de sus placeres...gustosa de sentirlo adentro, horadando todo lo que encontraba a su paso y jadeó reventando en líquidos pegajosos y suaves... lloró de placer hasta alcanzar el último de sus orgasmos... ven, quita de mi mi ser la vida, y déjeme deshacerme entre tus dedos..por favor no dejes de empujar hasta verme tirada y enredada entre las sabanas... y cerró sus ojos... temblando sus labios y gimiendo entre lascibas voces de ahogo eterno..."

Don Juan de Marco

martes, 11 de mayo de 2010

Atrapado...

" Siempre cansado y esperando la rutina diaria, pero hoy tus manos no dejan respirar, cada caricia, cada ronroneo que escapa de tus labios me hace temblar...se que tienes ganas, que tu cuerpo esta en brote, que de tus pechos se escapan gotas de néctar acusando tu deseo..... puedo sentir tu piel tibia junto a la mía, y mi sexo despertando al roce de tus dedos....te deseo... me ahogo buscando escapar , pero no lo logro. Tus dedos me eclavizan, tus besos me someten.... tus labios bajan insistentemente para tomar poseción del último escape, la última salida.. te apoderas de mi voluntad, me entrego, dejándome llevar por tu pasión, siento el peso de tu cuerpo sobre el mio, y como me atrapa tu sexo dejándome sin aliento, tus jadeos, tus emergentes senos al movimiento de tus caderas.... el mundo gira a mi alrededor...mis manos se dejan llevar en las oleadas de tu vientre, se apoderan de tus nalgas calientes, y tus senos en movimiento, la espiral de tus pezones erguidos y duros y boca tratando de atraparlos mientras tu cuerpo se agita buscando mi orgasmo, me entrego cierro los ojos y escucho en eco tus gemidos lejanos...algo estalla dentro y me pierdo entre las sombras de mi mente perdiendo el sentido... es todo...es silencio...y caes sobre mi cuerpo besando mis labios y agradeciendo al cielo lo que has vivido...estoy en calma, mis ojos se cierran y muero cubierto por tu cuerpo, satisfecho cubierto de suave piel tibia, y mojado por tu sexo..."

Don Juan De Marco

sábado, 1 de mayo de 2010

EL RITO...poseída por el deseo

"Me tomó de las manos y pasamos a través de su pequeña casa, la cual sólo consistía en dos habitaciones: una era la cocina y la siguiente el dormitorio matrimonial, donde no había una cama , sino que una inmensa y plana piedra volcánica. En el patio que le seguía, había un cobertizo y dentro de él estaba un cordero con cara lastimosa y presintiendo la muerte. Kanuya, el indio que me había traído hasta aquí, con una fuerza sobrehumana tomó el animal y lo puso sobre una mesa. Agarró su cabeza fuertemente hacia atrás y me pidió que la mantuviera en esa posición. Yo asustada accedí sudando y temblando de pavor. En ese instante una mano finamente esquelética de largas uñas, curtida y morena se asomó con un inmenso cuchillo. Era la mano de Juane, que con movimientos lentos y recitando unas palabras en su lengua enterró el filo brillozo en el cuello latiente del animal. La sangre, de un rojo oscuro, brotó como un arroyo. Yo atisbaba de reojo lo ojos del animal y en ellos no encontré ningún sentimiento, no había dolor, ni siquiera estaba reclamando, ni tampoco pataleaba para arrancar. Ese cordero estaba tranquilo y pienso que quizás aquella oración tántrica que Juane recitaba lo tranquilizaba. Mientras un plato de greda ubicado en la tierra recibía aquel tejido líquido del animal.
Ahí estaba Juan de Marco, me abrazó y su rostro era otro. Estaba joven y vestido con ponchos de lana de Vicuña bellamente decorado con figuras geométricas perfectas.

Era un hombre bello, de piel canela y ojos negros como las aceitunas. Su pelo crespo y semi cano, caía sobre sus hombros y tenía unas hermosas piernas peludas que asomaban por un corto faldón que usaba. Sonriendo me dijo que teníamos que bailar, que aún no habíamos terminado el rito. Paradójicamente me hablaba en Kunza y yo entendía todo. Le respondí con una sonrisa. Por supuesto bailaría con aquel tremendo hombre musculoso y sudado. Y durante todo el camino me llevó de la mano. En un momento miré al cielo y Dios me escribía en una mancha de sangre. No alcancé a ver que era lo que decía, porque Don Juan de un tirón me dijo: hoy bailaremos para ella y apuntando hacia el horizonte, estaba una bella india desnuda, me apliqué inmediatamente y levantando mi mano la acaricie.
Era ya de noche y el cielo estaba encendido de rojizo y azul.
Don Juan tenía el animal, que habíamos sacrificado en el centro del cuarto y otros bailarines con otros corderos muertos nos esperaban para comenzar el baile. Don Juan tomó mis vestimentas y las rompió. Quedé desnuda ante todos ellos. También lo hicieron los demás. Don Juan agarró una pata de animal y me pidió que hiciera lo mismo. Yo le sonreí y no pude evitar desviar mis ojos a la inmensa virilidad que le colgaba. Me retó: ¡concéntrate y baila!. Y el baile empezó lento pero en ascenso. A cada vuelta los tambores sonaban más fuerte, estaban dentro de mí y en un momento inesperado me poseyeron con una energía desconocida por mí hasta entonces. Recuerdo que golpeaba al animal en la roca junto a mi y la sangre saltaba por los aires manchando mi cuerpo y aquello me excitaba de sobremanera. Luego nuevamente la música se calmaba y otra vez comenzaban a subir, hasta llegar por segunda vez al éxtasis. Creo que en algunas ocasiones me caí sobre el animal. Don Juan me levantaba y me alentaba a seguir.
Finalmente me recostó sobre las piedra lisa que estaba en la oscura habitación, abrió mis piernas con brusco ademán, y los que estaban ahí, fueron acercándose y pasando su lengua sobre mi sexo mientras don Juan afirmaba mis brazos.
No podía contener mi deseo de ser poseída por ellos, todos esos sudados cuerpos a mi alrededor, sobando y acariciando mi piel... sus manos recorrían todo mi cuerpo y la sangre del cordero me excitaba. Caía de su cuello creando gotas que golpeaban el fondo de la olla.
Finalmente, otras manos sujetaron las mías y mientras la india lamía entre mis piernas apenas rozando mi sexo mojado, sentí las manos de don Juan bajando por mis senos dibujando mi figura con sus fuertes manos, hasta que rodeó con sus dedos mis pezones girándolos como un reloj, mientras de ellos asomaban ligeras gotas turbias blancas, que el recogía con suavidad. Sentí como mi cuerpo se tensaba, mientras la lengua de la india no dejaba de lamer, hundiéndose en mi sexo y sacando todo lo que chorreaba de él...los espasmos se vinieron, mi vientre explotó sin poderse soltar de los que me sujetaban los orgasmos empezaron a sucederse uno tras de otro y sentí ese tremendo miembro entrando y abriendo mis caderas hasta tocar mi fondo con fuerza...sentía su forma dentro y no dejaba de gritar ... amun jadue kata men...palabras sin sentido pero que se alejaban de mis oídos haciéndose eco en mis entrañas.....
Desperté desnuda tendida en una roca plana, cubierta de semen en todo mi cuerpo, pero con una calma exquisita... creí que estaba soñando..pero el rito había terminado perdiendo el conocimiento hasta despertar... nunca supe si sólo fue él el que me poseyó...pero ya nada me importaba ...mi cuerpo estaba en calma y satisfecho como si se hubiera cumplido mi más grande fantasía... ser poseída por un semidios humano de enorme sexo y deseo irrefrenable...."

Don Juan De Marco, poseído.

jueves, 25 de marzo de 2010

Labios Tibios

"Ese laberinto en el que es muy fácil de entrar, para no volver a salir nunca más;Húmedo y suave, cálido, como el nido al que representa. ese laberinto en el que crecen los sueños y las pasiones más profundas de un hombre. ese laberinto en el que suelo perderme con facilidad y gozo..."
Don Juan De Marco

viernes, 19 de marzo de 2010

" Seda Negra"

"... Dormía, y una de mis manos bajó a sus nalgas, su camisón de seda negra se había subido hasta sus caderas...No lo resistí... sentirlas desnudas...Dejé que mis manos la acariciaran suavemente con mis dedos, mientras la suavidad de su piel se estremecía. Su cuerpo se acomodó a la caricia, sabía que le agradaba... luego un dedo, dibujó la linea que las separaba y sólo se detuvieron en el cráter sudado, rugoso y fragante. Luego mis dedos alcanzaron mi nariz disfrutando el aroma que la noche había dejado en su cuerpo...
-delicioso- repetía soñolienta...
Abrió los ojos y me miró con ellos dormidos, el sol se reflejaba en sus pupilas, en cada mirada me poseía...
Extrañaba sus dedos y su piel...pasaron días hasta que volví a verla... pero faltaba la luz...no me quise acercar, pues el tiempo había desaparecido entre sus dedos...
Baje sus bragas lentamente, mientras dibujaba sus nalgas con besos... sorbía su sabor, mientras estas se cerraban y me enterré en ella, para sacar toda su esencia de mujer... arrancando a sorbetes el sabor que entre sus carnes guardaba... La seda negra se había humedecido entre sus muslos.
Que placer sublime... tus nalgas desnudas y mis manos para desvestirlas...
Bendito oasis hay en el sendero de tus nalgas, del cual beberé hasta sentir que mi alma se evapora en tí.. Y me deslizaré aferrándome a tus caderas, hasta apagar el fuego que por siglos y muchas vidas has guardado ahí...Cada embestida será una oración que sacudirá tu cuerpo hasta hacerte estallar en satisfacción. ¿Serán tus nalgas capaces de soportar tantas embestidas separando tus carnes para dejar grabado toda mi pasión en ti ?."
Cuánto gózo han dejado tus labios sobre mi piel.... Cuántas mareas han levantado en mi vientre... Cuántas venas desinflamado... cuantas veces me han hecho acabar... beberé, que de ese manantial, las aguas nunca dejaran de brotar para alimentar mi sed de tí..."

Don Juan De Marco.

" El último gemido"


"Desatada de locura dejó que la penetrara lentamente, mientras me deslizaba entre sus nalgas podía tocar sus gemidos y oler el perfume que liberaba su sexo... quería derramar en ella todo mi ser, quería derretirme entre sus piernas y poseerla como nunca la había poseído nadie, sus nalgas se comprimían tras cada embestida... pero mi insistencia en entrar y perforar sus deseos era todo lo que había en mi mente..empuje con tanta fuerza que sus nalgas se rindieron y finalmente me enterré en ella hasta topar el fondo más virgen que había en ella...toda ella todo yo... había quebrado sus caderas llenándola de gozo y pavor..era todo lo que ella deseaba y yo estaba ahí para complacerla... a borbotones la fui llenando hasta dejarla ahogada en gemidos, todo su esencia había sido mía, nada le iba a ser olvidar ese instante en que entregó todo su cuerpo al beduino más salvaje que se le había cruzado en su vida... se derramo por dentro dejando escapar aullidos de placer hasta que el sol cubrió el cielo, mientras la luna satisfecha se perdía en el horizonte...."

Don Juan De Marco. Susurros de esencia.

lunes, 15 de marzo de 2010

"Mi boca, tu sexo...."


" La boca del maestro era un cáliz de perfección, el sabía que presión aplicar en cada parte de su frágil y encendido cuerpo... ella sólo temblaba a cada roce de sus labios... sentía como su cuerpo por fuera y su alma por dentro se endurecían. Bombeaba su corazón como si por primera vez la tocaran... sus piernas abiertas de par en par... sus labios vaginales abiertos por un ágil pedazo de carne que no dejaba de lamer... su delicado y frágil punto de deseo se estremecía mientras ella ...sólo gemía alborotada por la lengua del maestro beduino, que le enseñaría la lengua Árabe. Su clítoris endurecido como nunca, y los golpeteos incesantes que sentía que le aplicaba el maestro, la hacían quebrarse entera por dentro... su boca era tan húmeda y tibia, y tan cálido su aliento, que sus pechos ya no respondían a las exigencias de respiración que pedía su cuerpo... estaba entregada a las expertas oratorias del profesor.... luego el moro puso una fresa entre sus labios vaginales, y la fué comiendo con suaves mordidas,hasta que el último halo de aire pudo salir salvajemente contenido, para derramarse sobre los labios del beduino, quién no dejaba de lamer entre sus piernas y morder los últimos retazos de fresa bañados en almibar, para beberla toda, él se levantó para enterrarse dentro de ella tan lenta y de agonizante manera... que el desliz del sexo arabe, la hizo sentir que su orgasmo duraría para siempre, resbaló dentro de ella tan suave que sus labios no paraban de susurrar y gemir mientras sus caderas se habrían al desliz de las del moro , convirtiendo su placer en algo infinito... Luego sus ojos se nublaron y no pudo despertar hasta el día siguiente, donde en la almohada había una nota que decía :
" Hoy tienes clases a las diez, si llegas atrasada, tendré que reprobarte... un beso"
"Sus piernas aún sentían el temblor de la noche anterior, y al levantarse, un hilillo de de turbio néctar, se escapaba entre sus piernas, ella se tocó y llevo sus dedos a su boca... aún sentía el sabor y la fragancia mezclada de su cuerpo y el de él, enredados por exquisitos placeres."

Don Juan de Marco

lunes, 4 de enero de 2010

La bailaora.

Y se acercó bailando con su faldón transparente, donde se podía ver e imaginar como sería ella haciendo el amor sobre mi. Sin embargo bailó a mi alrededor hasta que sintió que mi cuerpo estaba duro y excitado, levantó su pierna y la puso sobre mi rodilla, al verla , debajo no llevaba nada puesto y su sexo brillaba por el sudor del baile y el calor de Andalucía.
Mis manos fueron subiendo por su rodilla hasta apenas rozar su sexo, donde los vellos se enredaban entre mis dedos, y podía sentir la sabia que venía de su interior, luego i mano se poso en su sexo mientras ella aún movía sus caderas al son del baile, y las palmas que se escuchaban fuera de la habitación.
La alce de su cintura y la deje suavemente en el suelo, abrí sus piernas y me hundí entre las fragancias que dejaba escapar el frenético baile que acababa de bailar... bebí
de ella su sudor y el jugo que desprendía su cuerpo, salado y profundo, de un aroma penetrante. La blusa transparente fue sacada a girones, mientras sus senos golpeaban el aire sensual de la habitación, era una mujer con unos ojos verdes tan profundos que desnudaban mi alma. Mientras bebía entre sus piernas su cuerpo agitado jadeaba pidiendo que le penetrara, pero una sacudida hizo temblar su cuerpo enloqueciendo su alma, y cuando la vi las mareas que dibujaba su vientre, me desnude mientras seguía el ritmo de su corazón, y me deslice dentro de ella completando el rito del apareamiento andalúz, y su cuerpo tembló entre mis brazos hasta que reventé dentro de ella liberando todo mi deseo y pasión , dejando adherido todo mi ser dentro de ella.
Así nos dormimos, unidos por nuestros sexos y temblando de vez en vez.

Don Juan De Marco.