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Mostrando entradas de 2016

Margarita, deseo insaciable.

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Cada fin de semana lo pasábamos en la casa de mis primas. Nuestros padres jugaban cartas toda la noche, mientras jugábamos por el corredor, pero al caer la noche nos mandaban a acostar. Y es, esta parte de la historia, donde empieza todo. Como eramos niños, nos dejaban dormir en la misma pieza, yo con mi prima verónica, que teníamos una diferencia de edad, ella 18, yo 14 .Cada vez que esto pasaba, mi prima jugaba con mis fantasías. Uno de esos días, se puso una delicada camisola azul, que dejaba ver su ropa interior, y se paseaba delante mio incitándome a un juego peligroso para los dos. Me miraba a los ojos para ver mi reacción y preguntaba, .-Te gusta pendejo-   y se agachaba para mostrar aún más. Subía las escaleras del camarote, mientras yo sentado en el suelo, no dejaba de seguir cada uno de sus movimientos. Su cuerpo era perfecto, y la manera en que movía sus nalgas, sublime, y antes de tirarse a la cama se quedaba quieta dejándome mirar, y sonreía socarronamente insinuante a c…

El delirio. ( A Ginebra Blonde.)

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Debajo de esa bata de seda, solo tenía un conjunto de dos piezas con medias negras de encaje y sujetadores, un cuerpo fino y su perfume lo inunda todo, hasta mis neuronas calcinadas por el deseo. entra en mi ser inundándome su esencia con cada movimiento, se sienta en mis piernas y me quita el cigarro. Se levanta, camina con paso seguro y sensualidad en sus tacones altos,se sienta al borde de la cama, abre las piernas y parece levitar en el aire. Sus ojos no se despegan de los míos y tras las telas de mi pantalón se desata una enorme tormenta. Continua volando por los aires levitando como una hechicera girando a gran velocidad entre las sábanas, mientras sus piernas se estiran y se encogen con cada giro, la música del Bolero de Rabel, parece estridente pero lejana, esta sudando por el calor que se genera dentro del cuarto añoso del Hotel Nacional de la Habana y mi erección empieza a doler por el erotismo de su seductora danza. Su cuerpo se detiene y sus manos se quitan el sost…

Hasta lacerar nuestros cuerpos.

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Desde que entró en mi cama, después de viajar muchos kilómetros....Acaricio mi pecho con sus enormes senos, sentía su carne abundante sobarse contra la mía, sus cabellos negros enredándose entre los míos, su calor, el sudor que nos empezaba a correr, húmedo, caliente. Su boca se planto en la mía, era un beso suave, frágil y feroz a la vez, sus dientes mordisquearon mi lengua, me halo el pelo con cierta fuerza, metió su boca y lengua entre mis labios. Me abandone a sus besos que recorrían mi cuerpo, mientras sus senos y pezones se posaban en mi vientre, un ligero masaje excitante a mis sentidos. Comía golosa y tiernamente, pasándome su lengua, haciéndome gemir muy temprano con su avariciosa boca. Chupó, succionó y llenó mi piel de su saliva. Me dejé hacer, me abandone a mi goce. Sus manos apretaban mis nalgas mientras lamía mi vientre y mi ombligo. Acarició con su lengua mi sexo palpitante, unas lamidas que me hicieron volar, mientras sus manos oprimían mis nalgas mientras jadeaba des…

Esclava del deseo...

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Subimos las escaleras al viejo departamento, yendo de lado a lado entre besos y sin quitarnos las manos de encima, el asomagado aire a humedad y la oscuridad de las escaleras se convertían en testigos y cómplices de nuestros deseos. Cuando llegamos a la puerta, la acorralé contra la pared del descansillo, le aparté el pelo a un lado, y le besé el cuello resbalando de abajo a arriba... le di un pequeño mordisco en la oreja y le susurré mis intenciones, apretándole contra el dintel de la puerta y abriendo sus piernas bajo su falda, para hacerle sentir como palpitaba si sexo tras les telas de mi pantalón. Ella me miró sonriendo y mordiéndose el labio inferior, e hizo el intento de meter su mano bajo las telas, la cogí de ambas manos y las puse contra la pared a la altura de su cabeza.Acerqué mi boca a la suya, y le dije que le prohibía tocarme hasta que yo lo decidiera. Ella, asintió con la cabeza, mientras ansiosa buscaba mis labios. Me alejé, abrí la puerta mientras ella seguía con…

Néctares: El despertar, después de romper el pacto....

Rompiendo promesas....

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Nos habíamos hecho grandes amigos, pero su elegante figura, su delgada estructura , no dejaban de perturbarme.  La tome un día de la mano y le pedí que me acompañara lejos, a orillas del mar, cerca de mi elemento, sin cuestionarme nada , armó una pequeña maleta y nos largamos. Al ver el mar, no cabíamos en nuestras almas, y la ventana del segundo piso, daba justo al mar. Pedí el cuarto y mientras mirábamos por la ventana , con la vista perdida en el  mar, descorché un vino rose , para acompañar el sushi que habíamos pedido unos minutos antes. Conversamos como siempre de nuestras vidas y de viejos amantes, y aunque siempre habíamos respetado nuestra amistad, hoy sabíamos que podríamos tomar el camino equivocado. Así nos pilló la noche, y mientras ya sólo se escuchaba el reventar de las olas, y el silencio de los pensamientos, nos miramos a los ojos y sin decir nada, ella se encaminó con sus tacos altos de rojo charol en dirección al baño, sin antes sacar de la pequeña maleta una camis…

Pescador de Ilusiones.

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Y como un pez se fué enredando en mis redes , expuesto su cuerpo desnudo a mi mirada... sobe suavemente el lomo mientras su vientre se recogía como la marea, sus gemidos eran cantos de gaviotas y sus piernas las alas que se abrían. Tomé de su sexo el más salar de los sabores y la fui haciendo mía. Cada beso levantaba una nueva ola mientras sus senos se expandían como algas batidas al juego de las olas... Sus casquillos pesoneros se endurecían envueltos en mis labios mientras mis dedos dibujaban espumas entre sus piernas. Entre en la profundidad rubí de sus carnes encendidas para golpearla dentro como son golpeadas las rocas por el mar, sentí sus quejumbrosas palabras de suplica pidiendo que no me detuviera, hasta que caí en el fondo de su alma levantando sus caderas en cada embestida, y nadé dentro como cetáceo en medio de las nubes,  floté por instantes hasta que perdí el horizonte de sus laderas, en donde sólo podía ver y sentir la humedad que escapaba de desde sus profundidades... y …

El Rosario De Madame Magade Qamar.

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"De mis dedos hice un rosario de perlas que coloque delicadamente entre los encajes de su ropa interio
r rozando su suave y humedecida entrepierna y convertido en ellas, jugué entre sus piernas acompañando su día de placeres exquisitos... frías y redondas daba suaves caricias que la hacían gemir en el silencio, cada paso era un martirio de placer y un gozo a su piel... Me fui mojando con su elixir arrancado de masajes , golpes y vibraciones, y mi brillo tomó vida entre sus labios vaginales y al roce del minúsculo casquillo que brotaba entre sus labios vaginales... y mis perlas de labios podían sentir el sabor de su deseo, imaginando ser cada perla que rodaba entre sus pliegues de carne, absorbiendo las gotas que podían arrancar... hasta que la hice caer de rodillas y suplicar ni un paso más.. sus muslos se convertían en aguas que a caudales chorreaban entre sus piernas, mientras sus labios apretados guardaban en silencio cada gemido que quería escapar a ese suplicio de masaje del …

Camino al paraíso.

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Mientras sus gemidos escapaban por las ventanas abiertas y los visillos nos exponían a los que a lo lejos nos escuchaban, te fuiste deshaciendo entre mis labios. Cada gota fluía tranquila jugueteando con mis labios, cada jadeo se volvía una danza de sábanas revueltas y los gemidos fueron acompañando con ritmo, cada sorbo que escondía mi lengua entre tus labios abiertos, mojados por el deseo y éxtasis que esas cortinas escondían... Los casquillos de tus senos se erguían aumentando la angustia de mis dedos por torcerlos suavemente y alargar infinitamente tus respiros... Pedías clemencia enredada entre las colchas, suplicabas que mi boca te dejara, pero aún no era el momento.Luego erguido busque entre tus piernas para hundirme hasta cortar el aire que te quedaba.... luego vino el silencio, Tirabas de las sábanas queriendo agarrar el último bosquejo de deseo, y tu boca apretó los labios entre los dientes , y el gemido liberó el último grito de aire que quedaba, tu cuerpo no dejaba de rebo…

Brebajes...

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Sólo ver como esa gota de café se arrancaba de sus labios, y como cayó con vértigo entre sus senos e imaginar como esta se perdía en su escote e imaginar como se deslizaba suave en cada uno de sus recovecos.... mi boca empezó a salivar, ella lo notó y sin darme tiempo a imaginar, abrió el escote de su blusa y enterró mi rostro entre sus senos... sólo ahí descubrí que la angustia no era sólo mía, no había notado yo donde descansaban mis manos hasta que ella las separó para acariciar justo lo que yo tenía encarcelado.... y deslizó sus senos por mi rostro que ardía de impaciencia entrando todo el perfume por mi nariz, un instante de detención y mis labios apresaron los casquillos de sus  pechos, mientras sus dedos ya habían desnudado mi sexo, para acariciarlo con devoción , mientras mis labios degustaban sus erguidos pezones que olían a café tibio, ... luego se alejó de mi , para verter el tibio brebaje que aún quedaba en la enlozada taza, la que dejó escurrir entre sus senos como una c…