miércoles, 21 de junio de 2017

La danza de los amantes.

El zumbido en sus oídos le fue carcomiendo por dentro hasta explotar en su cerebro mientras su vientre se contraía con fuerza contra los alambrados, los gemidos se perdieron en el silbido del viento y perdiendo la cordura empezó a azotar su Vulva contra la alambrada mientras se desvanecía corcoveando como una yegua en celo. Por unos instantes sintió perder la razón dejando escapar bramidos silentes, mientras sus dedos se engarzaban en el frío metal que le impedía devorar la boca de su amante y empaparlo del néctar más exquisito que jamás probaría una boca. el elixir sagrado corría por sus piernas tibio y denso, oleoso y de una densidad exquisita, entonces se dejó caer extenuada sobre la foresta húmeda  que le soportaba.
 Su Vulva regordeta y roja por la excitación, no dejaba de golpearse contra la rejilla procurando no perder la boca insaciable al otro lado del alambrado que le impedía gozar plenamente de la pasión infinita que le provocaban esos golpes de lengua sobre su carne, la que se habría a cada beso ,  
gemía ahogada por el deseo... hasta que no pudo soportar su alma y quedo tendida  bañada por el deseo y el sudor que le cubría, mientras las contracciones de su vientre le arqueaban dejando ver la profundidad mojada y palpitante.
Al otro lado del alambrado, el mozuelo cubierto por la angustia, se dejó ir hasta quedar inconsciente por la acción salvaje  de sus propias manos.

Don Juan De Marco Adolescente. 

sábado, 17 de junio de 2017

Una vez más en La Habana..." El Malecón."

Estaba sentado en el malecón mientras observaba a una morena a mi lado, que apoyada sobre un bajo muro de piedra, donde la habana atrapa, con su tropical manera de bañar las piedras por el golpeteo del mar, movía insistentemente sus caderas al ritmo de una canción que se escuchaba saliendo de un bar... Un providencial golpe de aire levantó su vestido, lo justo para que pudiese ver sus piernas en toda su extensión, desde sus brillantes muslos, hasta mostrar los vellos que escapaban de su ropa interior. Dos largas columnas de obsidiana, de un brillante negro, donde corría el sudor que arrancaba el ritmo frenético del baile, y donde sus nalgas se dibujaban en una apretada y diminuta prenda interior de un verde amarillo chillón. Estiré la mano para devolver el vestido a su posición normal, mientras ella me sonreía socarronamente y movía su gruesos labios musitando en forma casi imperceptible, la letra de la canción, y sus ojos parecían penetrar hasta el último rincón de mi mente y al hacerlo rocé su piel con las yemas de mis dedos… estaba caliente, mojada por la humedad del aire.
Aparentemente estaba coqueteando con todos los ojos que se le posaban encima, y no pude evitar acariciarla un poco más. Deslicé mi mano desde su rodilla hacia arriba apenas rozándola con las yemas de mis dedos, estaba nervioso, pero no podía parar. Mi mano alcanzó el elástico de la delicada y suave prenda que cubría mis más oscuros deseos, hasta que mis manos se perdieron por sobre sus caderas y siguiendo el borde, alcancé el pequeño triángulo de tela que cubría su sexo, mientras sus muslos se cerraban apretando mis dedos hasta atraparlos en esa cárcel de humedad.
La miré y continuaba tarareando y disimulando mirar el mar, así que decidí ir más allá y deslicé mis dedos sobre aquella delicada tela dibujando una S sobre el tejido, casi sin rozarle, mientras sus oscuros ojos permanecían cerrados dejándose llevar por el ritmo, mientras mis dedos apretados eran movidos y empujados hacia su interior con el ritmo cadencioso movidos por sus nalgas. La humedad, hacía más exquisita esa sensación.
Ella suspiró levemente, lo que me excitó aún más, así es que comencé a juguetear con mis dedos. De pronto ella abrió los ojos e instintivamente retiré los dedos. Ella me miró nerviosa, mientras se acomodaba el vestido y al hacerlo se le cayó el bolso. Me agaché para recogerlo, apoyándome instintivamente sobre su rodilla y al levantarme pude ver perfectamente aquel triangulillo de tela, que segundos antes estaba acariciando, me quedé embobado mirando y entonces ella, me dijo susurrando… ‘Me gustaría que siguieras.
Aquello me dejó totalmente helado y tardé algunos segundos en reaccionar. Finalmente comencé a besar sus piernas comenzando desde las rodillas, subiendo, apenas rozando su piel con mis labios, deslizaba mi lengua sobre la cara de sus muslos, levantando el vestido con mis manos, según avanzaba, hasta que mi nariz topó con su sexo, que entre temblores, se pegó a mis labios disimuladamente. A lo lejos el sol dejaba de iluminar hundiéndose entre las aguas, y tiñiendo de rojo , ese caluroso atardecer. 
La miré, puse mi mano sobre sus nalgas dibujando las jóvenes carnes que esculpían su hermoso culo, tirando de él hacia mí, haciendo que presionase su sexo contra mis labios. Ella emitió un leve gemido, mientras mi boca, dibujaba el contorno de su sexo sobre el tejido de su prenda húmeda, que empezaba a soltar una exquisita fragancia, y un delicado sabor. Puse mis manos sobre sus caderas y bajando sus prenda interior, la arrastré hacia abajo, dejándola a la altura de sus rodillas.
Humedecí un poquito mis labios y los deslicé por su pubis hacia arriba, jugueteando con el vello azabache que le cubría, apenas rozando sus labios externos y subiendo muy lentamente, presionándolo con la lengua mientras se abrían.
Noté como su respiración se aceleraba y unos gemidos muy suaves comenzaron a salir de su boca, reemplazando por gemidos el tarareo de la canción, hasta pasar mis boca bordeando su clítoris, apenas rozándolo. Suspiró profundamente en el momento en que puse mi beso sobre él y comencé a beberlo, haciendo pequeños círculos sobre él, presionándolo con mi nariz.
Ella jugueteaba con mi pelo, acariciando mi nuca y con suavidad empujó mi cabeza contra ella. Deslicé mi lengua hasta abrir su sexo, humedeciéndolo, besándolo, y apoderándome del emergente retazo de carne que escapaba entre sus carnes…
Mis labios lo envolvieron y comencé a juguetear con él dentro de mi boca, presionándolo con mi lengua. Lo succioné con mucha suavidad y ella estiró las piernas cerrándolas. Sentía la presión de sus muslos sobre mi cara y su respiración muy agitada y entonces emitió un suspiro muy profundo, relajándose al instante, se estaba corriendo.
-No pares hasta que me haya corrido , No pares hasta que me dé la vuelta. Entonces, fóllame.- Las palabras se habían congelado en su garganta, y parecían esconderse con el sonido de las olas que no dejaban de golpear el malecón, su cuerpo parecía trizarse en esquirlas, su cuerpo se resquebrajaba explotando en su interior, todo el néctar derramado, mojaba mi boca. Entonces me levante, ahogue sus gemidos entre mis labios, y abriendo la bragueta, me enterré en ella empujándola hacia el barandal en brutales embestidas , mientras sus labios se apretaban y mis manos cubrían su boca evitando llamar la atención de los otros amantes, que escondidos entre las rocas, no dejaban de mirar... hasta que el silencio se apoderó de ambos, y sentí que me elevaba entre las nubes sin dejar enterrarme en ella , mientras me deshacía entre sus nalgas que no dejaban de temblar... 

La oscuridad se apoderaba del horizonte, la noche no dejaba huellas, y yo me vestía alejándome del lugar, mientras ella con la mirada perdida en la noche, volvía a susurrar la música que escapaba de el viejo bar. Parecía tranquila y mientras me alejaba no dejaba de mirar de reojo mientras me alejaba encendiendo un cigarrillo , mientras la tenue luz de las farolas empezaban a encenderse para prender el Malecón.

Don Juan de Marco





viernes, 26 de mayo de 2017

Perlas Rosadas

ENTONCES ALCANCE LAS LLAMAS DE TUS DEDOS BUSCANDO DESCANSAR MIS PESARES... LOS ENCONTRÉ ARDIENDO DE DESEOS, BUSCANDO EXPLICACIÓN DEL PORQUÉ HABÍA DESAPARECIDO, PERO SIEMPRE ESTABA AHI ESCUCHANDO AUSENTE TUS GEMIDOS PERDIDOS ENTRE LAS TELARAÑAS DE MI SOLEDAD, DE MI AUSENCIA QUE SÓLO SOÑABA CON TOCARTE. MI MOHOSA PIEL SE HABÍA ESCONDIDO EN LA NO INSPIRACIÓN DE MI DESEO... COMO IDEAS PERDIDAS, COMO LETRAS SIN SENTIDO Y ACUMULANDO HOJAS ARRUGADAS EN UNA PAPELERA QUE NO TERMINABA DE LLENARSE... 
ELLA ESTABA AHÍ DESNUDA, COMPLACIENTEMENTE DORMIDA, MIENTRAS MIS OJOS BUSCABAN UN PUNTO HÚMEDO DE INSPIRACIÓN , UN PAR DE PERLAS QUE YACÍAN ERGUIDAS CORONANDO SUS SENOS, GOTEANDO BLANCOS SUSPIROS. 
ME RECOSTÉ A SU LADO COGIENDO LEVEMENTE SUS CARNOSOS SENOS ATRAPANDO CON NOSTALGIAS LAS PERLAS ROSADAS QUE SUMÍAN GOTAS BLANCAS... ESTABA TIBIA, Y SUS PIERNAS SE CERRARON AL ROCE DE MI SEXO, SUS LABIOS RECLAMABAN UN MINUTO DE DESCANSO, UNA TREGUA ENTRE BATALLAS...
ENTONCES ME ALEJE DE ELLA PARA MIRARLA, Y SACIARME DE SU BELLEZA DESNUDA, DE SUS BRILLOS Y SUDORES, DE SU CÁLIDO ALIENTO A DESEO, DE UNA BOCA QUE NO QUERÍA ENREDAR SUS SALIBAS CON LAS MÍAS... ESTABA DESNUDO Y NO PODÍA DESPERTARLA, 
DEJE MIS DEDOS PERDIDOS ENTRE SUS PIERNAS, ATADOS A LA HUMEDAD DE SUS SUEÑOS, AL DESCANSO ETERNO DE SUS ORGASMOS Y AL SABOR QUE HABÍA DEJADO EN MI BOCA.
MIRÉ AL CIELO DE MI HABITACIÓN BUSCANDO EXPLICACIONES A TANTO AMOR, ESCARBANDO EN MIS DESEOS... Y SÓLO LA ENCONTRÉ A ELLA, DESNUDA Y EXPUESTA, ACURRUCÁNDOSE Y BUSCANDO MI PECHO, ESCONDIENDO SUS PIERNAS ENTRE LAS MÍAS, PERO AÚN DORMIDA. 
NO QUIERO PENSAR EN EL ADIOS QUE TENDREMOS AL AMANECER, NO VOLVERÉ PORQUE EL PAPELERO NO RESISTE MÁS HOJAS A MEDIO ESCRIBIR , NI CUENTOS VACÍOS.
ESTA DESNUDA, Y YO SÓLO LA DESEO. ESTA DORMIDA, Y EL SABOR DE SU SEXO, AÚN ESTA CÁLIDO EN MI BOCA, ESTA MOJADA Y MI SUDOR PRENDIDO ENTRE SUS ROPAS ... 

JUAN DE MARCO