Margarita, deseo insaciable.

Cada fin de semana lo pasábamos en la casa de mis primas. Nuestros padres jugaban cartas toda la noche, mientras jugábamos por el corredor, pero al caer la noche nos mandaban a acostar. Y es, esta parte de la historia, donde empieza todo. Como eramos niños, nos dejaban dormir en la misma pieza, yo con mi prima verónica, que teníamos una diferencia de edad, ella 18, yo 14 .Cada vez que esto pasaba, mi prima jugaba con mis fantasías.
Uno de esos días, se puso una delicada camisola azul, que dejaba ver su ropa interior, y se paseaba delante mio incitándome a un juego peligroso para los dos. Me miraba a los ojos para ver mi reacción y preguntaba, .-Te gusta pendejo-   y se agachaba para mostrar aún más. Subía las escaleras del camarote, mientras yo sentado en el suelo, no dejaba de seguir cada uno de sus movimientos. Su cuerpo era perfecto, y la manera en que movía sus nalgas, sublime, y antes de tirarse a la cama se quedaba quieta dejándome mirar, y sonreía socarronamente insinuante a cada movimiento, pero todo terminaba ahí. Era exquisito, pero también un suplicio dormir en la misma habitación. Esa noche no logré pegar un ojo y al día siguiente nos fuimos a casa, con toda la excitación en mi cabeza, y esos pensamientos que no me dejaban en paz.

Al llegar a casa abrió la puerta la nana que venía recién llegando del fin de semana, con un ligero pantaloncillo corto, que dejaba a la vista media nalga y una polera corta tejida a crochet, que no dejaba mucho a la imaginación. Muy excitado corrí a mi habitación, y me tiré en la cama a divagar con todo lo que había visto ese día, hasta llegar a la masturbación. Llegada la noche, cenamos rápidamente, para ir a dormir, mientras la nana terminaba de ordenar la cocina. Mi mente no estaba tranquila, divagaba y divagaba imaginando cosas, hasta que los ronquidos de papá me despertaron cuando estaba medio dormido. Mi sexo estaba duro, erecto, y mis pensamientos no dejaban de atormentarme. Ya no se sentía movimiento en la cocina, y sólo el calefont rugía a la distancia. Decidido a todo para tranquilizar mi cuerpo, corrí a la habitación de Margarita, y me quede escuchando hasta que el calefont se apagó, sentí la puerta del baño y entré a la habitación. Ella se cubría con una toalla sorprendida, yo no podía ocultar mi calentura tras el pantalón del pijama. 

Decidido me abalance sobre ella, la empece a besar agresivamente y entre tironeo y tironeo, sentí que su cuerpo se rendía, y se entregaba a mis besos locamente, hasta que soltó la toalla que le cubría quedando
desnuda ante mi. Las caricias no se dejaron esperar y mientras ella tiraba de mi pantalón, mis manos le recorrían su cuerpo mojado. Desnudos , nos dejamos caer sobre la cama, hasta enterrarme dentro de ella y como conejo me puse a copular, los gemidos se transformaron en jadeos, hasta que exploté dentro de ella dejando correr mi semen dentro. Caí rendido sobre ella , sin fuerzas para sostener mi cuerpo. Cuando quise levantarme, sus manos sujetaron mis nalgas y empezó a mover sus caderas delicadamente , mientras su vientre se rozaba con el mío, sus caderas hacían círculos imaginarios, hasta alcanzar un ritmo de ligero va y ven. Esos movimientos, sus gemidos, y susurros a mis oídos se volvieron música- así, así-, susurraba a mis oídos, hasta que sentí como mi sexo se endurecía dentro de ella. Todo se volvió mágico, nunca había sentido esa paz enredada con excitación. Sus caderas empujaban hacia mi, tan suave y delicadamente, que mis labios se dejaron llevar y envolver por los suyos. Sus gemidos eran exquisitos , sus senos suaves, los pezones ,  caramelos , que al succionarlos, dejaban escapar exquisitas gotas casi transparentes. Luego le besaba suavemente para ver como reaccionaban  a cada caricia.

Mi cabeza dejaba de divagar, la sensación era tranquila, y el va y ven de sus caderas, muy excitante para
pensar. Dejé que mi mente flotara en aras de disfrutar el momento, mientras la sentía jadear y susurrarme al oído, - soñaba con esto, ven- y volvía a gemir y jadear atrapando con sus piernas y caderas  las mías, sin dejar ese balanceo tan delicioso contra mi pelvis que empezó a moverse queriendo tomar el ritmo de ella, embistiendo contra su cuerpo, mientras su espalda se arqueaba para rozar con su vientre suavemente el mío. Estábamos sudados y excitados, el agua corría por nuestra piel, mientras los movimientos se hacían más fuertes y agresivos, y los jadeos se transformaron en chillidos, obligándome a tapar su boca , hasta que por fin embestí tan brusco y profundo , que su espalda se quebró arqueándose sobre si, para recibir todo lo que brotaba desde mi interior,  mientras ella, mordía su labio inferior quedando como suspendida en el aire y jadeando después de un silencio total, hasta caer rendida en la cama y sacudiendo su cuerpo contra el mío, cayendo extenuados sobre el colchón mojado del sudor... la pequeña habitación, olía a humedad y sexo.

Después de muchos besos, ella me dejó caer al costado sin dejar que me saliera de ella. Respirando con dificultad, se  montó sobre mis caderas, para iniciar un nuevo ritmo, ahora brusco, hasta sentir como me recuperaba al frote de sus caderas con las mías, y liberando mucha humedad desde dentro, para suavizar los movimientos con los que me envolvía, no fue difícil, y empecé a disfrutar de un nuevo juego. Ahora nuestros ojos se miraban fijamente, y podía ver con detalle las expresiones de su rostro, el disfrute que le provocaba montarme y batir sus caderas sobre las mías, a ratos brusco, a ratos suaves, mientras su vientre se contraía y soltaba cuando se venía sobre mí, para dejarme besar sus senos y disfrutar de mis besos, succiones y caricias, para volver a retomar el va y ven de sus caderas y azotar el respaldo de la cama a cada embestida, dibujándose su vientre y musculatura ante mis ojos, que no dejaban de gozar, las diferentes formas que tomaba su cuerpo con cada movimiento. Hasta que atrapo mis manos por sobre mi cabeza y aceleró sus caderas , girándolas y a ratos, con un incesante atrás y adelante con loco frenesí. Mis manos luchaban por liberarse, sus senos golpeaban fuertemente su pecho, elevándose por los aires y caer pesadamente golpeándose incesantemente entre sí. Para aumentar el ritmo se apoyó fuertemente agarrándose de mis pechos, y empujando con fuerza apretó sus labios, cerró sus ojos y se dejó ir mientras su interior dejaba correr grandes flujos de liquido viscoso, mientras se elevaba y dejaba caer con mi sexo
dentro suavemente, seguía corriéndose una y otra vez, provocando en mi una reacción inmediata, que nos alejó el uno del otro, para dejarnos llevar en un vuelo independiente hasta caer rendida sobre mi y , detenernos en un silencio infinito, mientras nuestros cuerpos, no dejaban de temblar y jadear descontroladamanete.

Ella se desmontó de mis caderas, para pedirme que volviera a mi cuarto, y tratara de olvidar lo que había pasado. Me levanté de la cama, recorriendola con mis ojos en toda su desnudez, guardando en mi cabeza , cada centímetro de su cuerpo, mientras ella trataba de desviar la vista , cubriéndose los senos con sus manos. Me senté a su lado y le di un último beso, hundiendo mis dedos en su sexo, para salir esparciendo nuestros fluídos sobre su vientre, terminando con mis dedos en su boca , mientras ella los lamía con placer. Luego le besé entre sus piernas mientras mi boca desaparecía entre sus labios vaginales, para mostrarle cuanto la deseaba y lo que había disfrutado estar con ella... los pájaros se escuchaban despertar detrás de las ventanas mientras nuestros cuerpos se enfriaban de tan acalorada noche.

Dormí como nunca, y desde ahí , cada día que pasaba cerca de ella, acariciaba disimuladamente su cintura , o sus nalgas , y si podía cada vez que nos quedamos solos , corría hasta quedar atrapado entre sus piernas y salvajemente hacíamos el amor . Cuando estaba con su período, disfrutábamos masturbarnos mutuamente, o tener sexo anal. Cuando estaba en ovulación, optábamos por el sexo oral, y así durante un año y medio... hasta que se embarazó de su novio, y decidió casarse... sin embargo, la despedida fue ... un día muy especial , que algún día les relataré con calma.

Don Juan De Marco, llamado por la naturaleza 

Comentarios

Real Fenix ha dicho que…
Genial entrada gran relato lleno de detalles un placer leer esperando el nuevo relato..

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