Dos mujeres...

...La sociedad va dejando huella por donde pasa, y acepta o rechaza según sean sus intereses y costumbres. Si, he sido pintor desde que tenía uso de razón. Mis pinceles han plasmado figuras de pobres y ricos, ninguna sin un dejo de sensualidad. Los hombres de buen recaudo no aceptan a los artistas, y ningún padre recomendaría a un hijo que fuese un artista. Pero los mismos que rechazan, son aquellos que coleccionan pinturas y retratan a sus mujeres con los artistas de moda. Son los primeros en asistir a mis exposiciones, y los últimos en criticar mis cuadros.
La sociedad lo exige. Las mujeres, mmmm, las mujeres. Ellas nunca se casarían con un artista, en consecuencia los hacen sus amantes, pues es cierto que su parte emotiva suele estar más desarrollada que su parte intelectual.

Es así como empieza esta historia.

Dos mujeres que visitaban mi exposición dejaban que sus maridos compraran las obras que ellas sugerían, su mirada sensual de los desnudos que dibujaba, hacían renacer en ellas sus sueños más oscuros, y jamás dudarían en retratarse. Esa tarde de intenso calor, lucían con sus blusas escotadas y enfriaban sus piernas ventilando sus vestidos, de mirada intensa y oscura, de ojos profundos como el océano más lejano. Después de sugerir la compra a sus maridos alzaron suntuosas copas de Chanpagne para celebrar la inversión, y mientras sus maridos se envanecían con sus adquisiciones, ellas se acercaron a mí para brindar, y después de dar un salud, brindaron por la sensual mirada del artista. Al entregarme la copa, una de esas manos dejó caer una nota entre mis dedos, -" deseo que nos pinte".... y se alejaron dejando la nota con una dirección en mis manos.
La calle era muy atractiva, sus caserones antiguos daban una tranquilidad y hermoso paisaje. Al llegar a la dirección, una mujer envuelta en toallas se asomó por la ventana - Pase, lo estábamos esperando-, y la ventana se cerró mientras habría en manillar de bronce que relucía en opaco semblante... Al entrar, una de esas mujeres se acercó para llevarme a un salón contiguo que daba a un patio interior con una luz maravillosa. Una enredadera de plumas colgaba en las viejas y gastadas murallas, un pequeño charco artificial, simulando un gran lago, refrescaba el ambiente con su permanente caída de agua. La que se asomó por la ventana, apareció en el salón dejando caer su toalla- ¿ Estamos para ser pintadas ?- preguntó sin una gota de pudor. Sin contestar abrí el atril y puse sobre la tabla un lienzo en blanco... y cuando expandía mis pinceles, la otra dijo, - Estamos solas, nadie nos molestarà...- y fue desabotonando una blusa de encajes donde emergìan turgentes senos maduros. Su ropa interior rebozaba en costuras de suntuosa manufactura, se veían tan suaves como el pétalo de una rosa, la otra tendida en el diván, no dejaba de mirar como su amiga se desnudaba... - Estás preciosa Ana, tan hermosa como cuando tenías veinte años-... las siluetas desnudas divagaban por el corredor cuchicheando secretos que no alcansaba a traducir.
Por fin la pintura se esparció por la tela y ellas dejaron que mi carbón las dibujara. Sentadas en el diván, jugueteaban con sus senos manejándose entre caricias, mientras su piel se disparaba en grumos que empezaban a flotar sobre su cuerpo, hasta que una de ellas dejó descansar su mano entre las piernas de la otra. Ya había yo esbozado sus siluetas desnudas en la tela, y una de ellas pidió acercarse para mirar, sus ojos se abrieron enormemente hasta alcanzar una luz que las violaba al golpear sobre sus ojos. Ambas eran hermosas, pero sin embargo no dejaron de criticar el esbozo que había hecho. - ¿porqué dibujaste mis manos ahí?- El silencio se apoderó de todo, sus manos se estaban introduciéndo en el sexo de su amiga... nada respondí y las miré fijamente.
La otra se paró y al ver la pintura hizo un gesto muy sensual, tocando a la amiga entre sus piernas...- Estás mojada dijo,- mientras la otra se quebraba y dejaba hacer...
Por largo rato se acariciaron en el diván, mientras yo lucía como un espectador sentado en una silla. Una de ellas se levantó para posar sus manos sobre el pecho que lucía desabotonado en mi cuerpo, pude sentir la fragancia que guardaban sus manos, y la humedad de su compañera se iba impregnando sobre mi piel- Te gusta- preguntó...?- y la otra se acercó para desabotonar mi pantalón y hundir su mano buscando alcanzar el sexo hinchado que ya dibujaban las telas... La otra tomó un pincel y dejo que recorriera sus senos dejando una huella azul oscuro en su pecho, y aquella que ya contenía mi sexo entre sus dedos, acercó sus labios para huntarlos con miel... no tardé en estar desnudo frente a ellas.
Sus manos recorrían mi cuerpo sin detenerse , mientras ellas reían y murmuraban describiendo cada uno de mis rincones, se besaban entre ellas, mientras sus manos intentaban erectar mi sexo con gracia y suave vaivén. Sentado ya en el mismo diván en que ellas habían posado, mientras se besaban una de ellas fue introduciendo mi carne entre sus piernas mojadas, abriendo cual flor su sexo para empaparme en néctar ... y mientras se enterraba en mi, la otra no dejaba de acariciarla hasta quedar entre sus piernas luego de recorrer su cuerpo en besos armonioso que iban dejando escapar gemidos locos de pasión hasta detenerse y recoger los fluidos que del sexo de su compañera caían, y entre tanto y tanto, engullir mi fruto entre sus labios para agitar aún más a su compañera. El cuerpo de la que disfrutaba tenerme adentro se agitaba con frenesí mientras sus piernas se abrían para recibir a su compañera, la que insistía en introducir sus dedos por sobre mi sexo para tocar una semilla interna que su compañera no dejaba de ofrecerle, así pasamos un largo rato hasta que ella se tiró sobre mi pecho agitada por las contracciones que anunciaban un orgasmo estrepitoso, liberando todo aquello que su alma contenía, y lanzando lluvias de dorado color, dejó que la boca de su amiga las recibiera para caer rendía entre los almuhadones que adornaban el diván... con dificultad abrió sus piernas para liberarme y dejar que su amiga terminara con su trabajo... y mientras la otra sorbeteaba entre mis muslos, bajó para beber de su sexo todo aquel torrente que de su amiga emanaba... al sentir que las caderas de su amiga se agitaban mientras sus piernas se cerraban, sentí que mi cuerpo estallaba a borbotones en sus bocas , mientras la excitada bebedora, se contraía serpenteando su vientre contra los labios insaciables de su compañera... y ahí quedamos... yo tendido en el diván, y ellas en la suntuosa alfombra que iba recogiendo todo aquello que de ellas caía, mientras sus labios no dejaban de beberme.
Al retirarme una de ellas extendió unos billetes, que yo despectivamente rechazaba... una de ellas preguntó...- ¿ será necesario una segunda cita?...- no conteste, y dejando una targeta en sus manos me retiré para desaparecer entre sus calles.
Don Juan De Marco....

Comentarios

Arkantis ha dicho que…
..Sin palabras...así me dejas..entre tú y Rodrigo me matais..¿no sereis el mismo?...

Gracias por tus comentarios en mi blog..son preciosos..

Un besazo
María ha dicho que…
Hola:

Vengo a conocer tu blog y me quedo entre tus posts.

Te agradezco mucho esos versos que has dejado tan preciosos en mi blog, puedes volver por mi rincón siempre que lo desées.

Salu2.
luna45 ha dicho que…
DON JUAN DE MARCO

ME ENCANTO SU BLOG

Y MUCHAS GRACIAS POR VISITAR EL MIO

SEGUIREMOS LEYENDONOS

BESOS
MeRieM ha dicho que…
El arte, la sensualidad y el calor... una mezcla explosiva, más cuando las manos son el instrumento a usar...
Muy excitante Don Juan, no sé si de Marco... o Tenorio.
Un beso sin pinceles, con el único matiz de mis labios.
Allek ha dicho que…
un mar de erotismo... maravilloso...
nadare por aca..

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