Deseo Moreno... ( A Rosario Flores y Julio Romero )

La imagen de la sensualidad, del deseo y la fantasía más oscuramente escondida... aquella que brota de un corazón inquieto, es la imagen de una mujer morena... La fusión de la sensualidad de una mujer española y y la mezcla de la más salvaje de las pieles, la mujer arabe, símbolo de la sensualidad del mundo. El sólo pensar en pezones oscuros, cabellos negros salvajes, piel morena y sudada... Hace que todo mi cuerpo se disuelva como la sal en el agua.
Cada vez que esta imagen rebota en mi mente me lleva por los caminos más oscuros, aquellos caminos que nunca dejaré de recorrer... Esa piel que brilla bajo el sol desnuda en un día despejado inunando de canela las fragancias del día, o en la oscuridad de una habitación.... sintiendo su voz , sus murmullos, sintiendo el loco palpitar de su corazón, jadeante y deseosa... esa mujer que te empapa de su sudor y su fragancia salvaje, hembra en celo... ese sabor que cuando saboreas suavemente va llenando el gusto y el olfato más exigente... y te acercas a su sexo, esa que abre las piernas sin pedirte nada... Aquella que pinto Julio Romero... aquella que revolotea por los campamentos gitanos... aquel sabor inolvidable de una piel oscura y candente... Aquel olor a sexo que se siente apenas pisa tu habitación... aquella que acaricia tu piel suavemente con sus dedos, aquella que hace desaparecer tu sexo entre labios carmesí... aquella de sexo oscuro y rojo rubí en su interior... aquella miel que escapa de su vagina envenenandote el alma de deseo... aquella Mujer Morena... esa es la que deseaba.
Hasta que un día pisé por primera vez España, y Andalucía me abrió sus piernas para mostrarme lo que era el verdadero deseo, Sevilla se convertìa en mujer... Tres días después estaba acostado en una de esas casas blancas pintadas de cal, bajo un hermoso techo azul ... En el balcón redondo, una mujer MORENA, de escudriñados cabellos, con la piel más hermosa que vería jamás... sus senos duros y dibujados en copas de oscuros pezones ... y unos ojos negros que nublarían la vista del más experto amante... Al bajar por su vientre, de dibujada musculatura, jadeaba... Entre sus piernas un brillo que descendía por sus muslos anunciando sus intenciones, enmarcando su sexo en vellos negros rizados. Al acercarse a mi, sólo pensé en estirarla sobre las colchas blancas y beber toda su sensualidad del sexo abierto a mis caprichos... El salado sabor que expedía su cuerpo me enseño que para conocer el amor y el deseo , hay que fundir la piel de una mujer morena con besos y caricias de caramelo.



Don Juan de Marco, deseo moreno...




Comentarios

AGUASANTA ha dicho que…
MMMM... Q MORBO ...

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