
" Cada vez que dejaba caer sus senos colgando sobre mis labios, sin dejarlos tocar con mi manos,... el éxtasis invadía mis labios... Increíblemente, el sólo echo de dejarlos caer sobre mi boca pendiendo en el espacio infinito, le hacía gotear, bañando cual nectarinas mis sentidos... Al levantar mi cuello, podían mis labios envolver sus pezones, para succionar con delicada belleza cada gota que pendía de ella... esos senos me alimentarían cada día mientras mi cuerpo fuera de ella.... Sin embargo, nada estaba completo hasta que separaba sus piernas, para dejar caer su sexo mojado obre mis labios... y era justo en ese momento, en que mis manos le agarraban las nalgas para beber el más fuerte de los gustos que puede entregar una mujer por dentro, sin dejar ninguna posibilidad de liberación de mis deseos... era mi esclava, era su esclavo y ambos solíamos hacer de amor cada mañana...."
Don Juan de Marco, ( ¿Cuál es el verdadero rostro de una mujer?) .
Comentarios