Sólo despegue mi rostro de su sexo para mirarla mientras se devatía entre la vida y la muerte de un instante eterno."
Don Juan , A mi amante eterna.
Susurro en tus oídos, mientras mis dedos besan tu piel....
Mi experiencia me indicó que la joven no estaba lista para complacerme tal como lo deseaba, enteramente. Sin abatirme, me dirigí al cuarto de baño y preparé la bañera con exquisitas sales aromáticas y jabón espumante, abrí una caja dorada finamente manufacturada, y saqué una bella bata color palo de rosa de exquisita seda. El cierre de ese vestido fue deslizándose entre mis dedos, mientras disfrutaba del paisaje de esa espalda espigada, cuyas huellas sobresalían levemente e insinuantes. Cada vertebra se le estremecía a medida que iba siendo desprovista del vestido. Su piel cálida y brillante incitando a ser besada y finalmente, dos hoyuelos pronunciados, que parecían la señal de aviso de peligro ante aquellas sensuales curvas de sus caderas, como dos oasis ofreciéndose a mi sed de caminante. Al fin el ajustado vestido se desplomó ante mí y entonces los ojos se me abrieron desorbitados frente a la imagen extravagante de esos muslos redondos y erguidos; estos se asemejaban a dos prodigiosas columnas circulares que prescindían de cualquier otro atributo más que su propia redondez y su consistente hermosura. Pensé en el primer hombre… cómo no entender la tentación de Adán por morder aquella fruta prohibida? Si yo mismo, podía decidir sin dudar en ese preciso momento si me diesen a elegir entre el paraíso o hundirme en esos muslos, aunque ardiese luego y para siempre en el fuego eterno. Ese cuerpo al desnudo representaba los siete pecados capitales y también la redención de los mismos.
Era muy fácil adivinar por donde corría la historia que dibujaba entre sus vellos encrespados que adornaban el dorado pubis abierto a sus pensamientos. Al sentir como Eva se derramaba entre bramidos apretados entre sus labios... Al ver brotar el oro liquido de su interior, no pude detener mis instintos, y sin que ella notara mi presencia, me clave entre sus muslos mojados, bebiendo todo lo que de ellas salía, gozando cada instante de su interminable agonía, la que explotaba ante mis arremetidas... mis labios no dejaron que escapara ni una gota de vida... y ahí, tendida, no dejaba de agradecer mi animal instinto que terminaba por saciar hasta su más intimo y escondido deseo...
Tomé sus caderas suavemente alzándolas hasta la altura de mi cintura, y me deslice dentro de ella procurando separar sus piernas mientras arremetía para sacar el último gemido de sus labios... era tan suave ..que no demoré en estar en su paraíso interior rasgando el último halo de vida que en ella quedaba. Sus labios se separaron para gritar el último aliento de su deseo... y cayó muerta entre mis brazos cerrando sus ojos para lo que sería infinitamente, el último de sus gozos esperado... Nunca más la volví a ver, pero su perfume aún esta guardado en mi mente, como un cofre cerrado."
" Isabelle conocía mi deseo, cada rincón de mi cuerpo... estando a solas me cobijaba entre sus piernas, y sin apuro bebía de su sexo todo el sabor que dejaba escapar cuando estaba excitada.
ejaba escapar para bañar mis labios del más dulce de los sabores...una textura tan exquisita como excitante. Mis labios no resistían el sabor del deseo que se desparramaba en mi boca como el más delicioso de los bocados... era miel...era la ambrosía misma que llenaba hasta cubrir todos mis sentidos, me enloquecía, y ella lo sabía.
s y beber de mi todo. Luego , como la hoja de un cuaderno me daba vuelta para montar como si mi cuerpo fuera el más maravilloso corcel, dejándose resbalar por mi sexo envolviéndolo con los labios tibios de seda espumante, ese sexo que no dejaba de clamar para sentirme dentro...esa inacabable penetración que tanto gozaba como si se tratase del más exquisito gourmet... de pronto todo se detenía, y nuestros cuerpo quedaban prendidos en un instante infinito hasta soltar todo el caudal retenido en nuestro interior, inhalábamos tan profundo...que la larga pausa daba paso a la exhalación más intima y caliente, donde los labios se evaporaban en gemidos, exclamaciones y un aliento cálido que lo envolvía todo... luego el letargo de la pequeña muerte nos alcanzaba para dejarnos inmunes ante mundo y sus creencias libidinosas,que para nosotros no era más que un momento de recogimiento y placer envuelto en susurros y lejos del pecado." 
"Recuerdo claro el primer encuentro con tu imagen latiendo violenta entre mis libros viejos cargados de aromas, tu imagen de leña humedecida por el curso de tus tiempos, tu sonrisa dibujando tu historia y tu mirada de carbón encendido entibiando mis sentidos.
rme a tus estrellas, si no podrás inventarme en besos sin estudiar cada frase, si no tropezarás acaso en esta mirada que desconoces, si no podrás una tarde de éstas, de atardeceres naranjas, balanceándonos en la melancolía del café, saciar mis ganas de ser arte entre los pliegues de tu piel... Te sueño desnuda apoyada en la ventana de viejos visillos, cayendo el sol sobre tu cuerpo, entiviando tu piel.. brillando tu sexo luego de haber hecho el amor... y yo... yo desnudo y tirado en el viejo catre de broce de aquella habitación que alquilamos a la negra esther. Tus senos de niña, tus caderas de mujer, tu sexo rubio enlozado por el deseo, y tus nalgas recibiendo rayos sobre la piel, y aquellos vellos que se disparan en mil colores... la brisa que no llega, el aire que no respira, y ese calor que nos ahogaba mientras hacíamos el amor.
tus letras ni las podría comparar con las mías, somos tan distintos y tan iguales al pensar, somos tan distintos al escribir, que ensamblamos letras como poesía para hablar distinto de algo tan igual.. somos deseo, carne y piel, somos habrosía, en el cielo iluminado y transparente de la Habana... Ven.. quedate conmigo esta noche."
"Yo tirado en el sofá... y al mirar hacia la ventana un cuerpo frágil a contraluz me invitaba a mirar sin recelo... era tan exquisita su figura como su intención. Buscaba provocarme como el más antiguo de las artes, la seducción a cuerpo desnudo...
onocería con sólo tocarla una vez...
"Un día estaras desnuda frente a mi, preguntandote porqué?, mis manos tendrán atrapadas tus caderas, mi rostro mirando fijo a tu sexo desnudo, te volveras a preguntar, mientras mi nariz se acerca a tí, desnudando tus deseos....tus vellos enredados en mi nariz, y ya mirando al cielo te volveras a preguntar, mientras tus ...lab ios vaginales irán soltando tu perfume, húmeda , mojada...entre gemidos te volverás a preguntar..porqué? ...mis dedos ya estarán rozando apenas tu sexo y mis labios besando tu vientre,... ya entregada dejarás de preguntarte y hundirás mi rostro para que mi lengua te habra con delicadeza, mientras recojo tus fluídos hormanales, y la sal se apoderará de mi boca...sediento y abrumado por la suavidad de tu cuerpo, serás toda mía. Mientras tus senos lucharan por escaparse de mis manos...luego vendrán los caudales y me tirarás en tu cama para ser eterna entre mis caricias, tu desnuda e impávida, agazagada por el rumor de mis palabras...... y te sentirás eterna. La diosa del olimpo que abusó de un mortal que te deseaba sin condiciones..... y de nacerá un semidios que le hablará al mundo de lo exquisito que es disfrutar del eros en desnuda conciencia...." Suave por el resultado de mis embestidas no dudo en doblarse hacia la mesa y dejar que lentamente entrara en sus entrañas, abriéndolo todo...esta mujer gemía como si fuera el último de sus placeres...gustosa de sentirlo adentro, horadando todo lo que encontraba a su paso y jadeó reventando en líquidos pegajosos y suaves... lloró de placer hasta alcanzar el último de sus orgasmos... ven, quita de mi mi ser la vida, y déjeme deshacerme entre tus dedos..por favor no dejes de empujar hasta verme tirada y enredada entre las sabanas... y cerró sus ojos... temblando sus labios y gimiendo entre lascibas voces de ahogo eterno..."
" Siempre cansado y esperando la rutina diaria, pero hoy tus manos no dejan respirar, cada caricia, cada ronroneo que escapa de tus labios me hace temblar...se que tienes ganas, que tu cuerpo esta en brote, que de tus pechos se escapan gotas de néctar acusando tu deseo..... puedo sentir tu piel tibia junto a la mía, y mi sexo despertando al roce de tus dedos....te deseo... me ahogo buscando escapar , pero no lo logro. Tus dedos me eclavizan, tus besos me someten.... tus labios bajan insistentemente para tomar poseción del último escape, la última salida.. te apoderas de mi
voluntad, me entrego, dejándome llevar por tu pasión, siento el peso de tu cuerpo sobre el mio, y como me atrapa tu sexo dejándome sin aliento, tus jadeos, tus emergentes senos al movimiento de tus caderas.... el mundo gira a mi alrededor...mis manos se dejan llevar en las oleadas de tu vientre, se apoderan de tus nalgas
calientes, y tus senos en movimiento, la espiral de tus pezones erguidos y duros y boca tratando de atraparlos mientras tu cuerpo se agita buscando mi orgasmo, me entrego cierro los ojos y escucho en eco tus gemidos lejanos...algo estalla dentro y me pierdo entre las sombras de mi mente perdiendo el sentido... es todo...es silencio...y caes sobre mi cuerpo besando mis labios y agradeciendo al cielo lo que has vivido...estoy en calma, mis ojos se cierran y muero cubierto por tu cuerpo, satisfecho cubierto de suave piel tibia, y mojado por tu sexo..."
"Me tomó de las manos y pasamos a través de su pequeña casa, la cual sólo consistía en dos habitaciones: una era la cocina y la siguiente el dormitorio matrimonial, donde no había una cama , sino que una inmensa y plana piedra volcánica. En el patio que le seguía, había un cobertizo y dentro de él estaba un cordero con cara lastimosa y presintiendo la muerte. Kanuya, el indio que me había traído hasta aquí, con una fuerza sobrehumana tomó el animal y lo puso sobre una mesa. Agarró su cabeza fuertemente hacia atrás y me pidió que la mantuviera en esa posición. Yo asustada accedí sudando y temblando de pavor. En ese instante una mano finamente esquelética de largas uñas, curtida y morena se asomó con un inmenso cuchillo. Era la mano de Juane, que con movimientos lentos y recitando unas palabras en su lengua enterró el filo brillozo en el cuello latiente del animal. La sangre, de un rojo oscuro, brotó como un arroyo. Yo atisbaba de reojo lo ojos del animal y en ellos no encontré ningún sentimiento, no había dolor, ni siquiera estaba reclamando, ni tampoco pataleaba para arrancar. Ese cordero estaba tranquilo y pienso que quizás aquella oración tántrica que Juane recitaba lo tranquilizaba. Mientras un plato de greda ubicado en la tierra recibía aquel tejido líquido del animal.
Era un hombre bello, de piel canela y ojos negros como las aceitunas. Su pelo crespo y semi cano, caía sobre sus hombros y tenía unas hermosas piernas peludas que asomaban por un corto faldón que usaba. Sonriendo me dijo que teníamos que bailar, que aún no habíamos terminado el rito. Paradójicamente me hablaba en Kunza y yo entendía todo. Le respondí con una sonrisa. Por supuesto bailaría con aquel tremendo hombre musculoso y sudado. Y durante todo el camino me llevó de la mano. En un momento miré al cielo y Dios me escribía en una mancha de sangre. No alcancé a ver que era lo
que decía, porque Don Juan de un tirón me dijo: hoy bailaremos para ella y apuntando hacia el horizonte, estaba una bella india desnuda, me apliqué inmediatamente y levantando mi mano la acaricie.
Era ya de noche y el cielo estaba encendido de rojizo y azul.
Don Juan tenía el animal, que habíamos sacrificado en el centro del cuarto y otros bailarines con otros corderos muertos nos esperaban para comenzar el baile. Don Juan tomó mis vestimentas y las rompió. Quedé desnuda ante todos ellos. También lo hicieron los demás. Don Juan agarró una pata de animal y me pidió que hiciera lo mismo. Yo le sonreí y no pude evitar desviar mis ojos a la inmensa virilidad que le colgaba. Me retó: ¡concéntrate y baila!. Y el baile empezó lento pero en ascenso. A cada vuelta los tambores sonaban más fuerte, estaban dentro de mí y en un momento inesperado me poseyeron con una energía desconocida por mí hasta entonces. Recuerdo que golpeaba al animal en la roca junto a mi y la sangre saltaba por los aires manchando mi cuerpo y aquello me excitaba de sobremanera. Luego nuevamente la música se calmaba y otra vez comenzaban a subir, hasta llegar por segunda vez al éxtasis. Creo que en algunas ocasiones me caí sobre el animal. Don Juan me levantaba y me alentaba a seguir.
Finalmente me recostó sobre las piedra lisa que estaba en la oscura habitación, abrió mis piernas con brusco ademán, y los que estaban ahí, fueron acercándose y pasando su lengua sobre mi sexo mientras don Juan afirmaba mis brazos.
No podía contener mi deseo de ser poseída por ellos, todos esos sudados cuerpos a mi alrededor, sobando y acariciando mi piel... sus manos recorrían todo mi cuerpo y la sangre del cordero me excitaba. Caía de su cuello creando gotas que golpeaban el fondo de la olla.
Finalmente, otras manos sujetaron las mías y mientras la india lamía entre mis piernas apenas rozando mi sexo mojado, sentí las manos de don Juan bajando por mis senos dibujando mi figura con sus fuertes manos, hasta que rodeó con sus dedos mis pezones girándolos como un reloj, mientras de ellos asomaban ligeras gotas turbias blancas, que el recogía con suavidad. Sentí como mi cuerpo se tensaba, mientras la lengua de la india no dejaba de lamer, hundiéndose en mi sexo y sacando todo lo que chorreaba de él...los espasmos se vinieron, mi vientre explotó sin poderse soltar de los que me sujetaban los orgasmos empezaron a sucederse uno tras de otro y sentí ese tremendo miembro entrando y abriendo mis caderas hasta tocar mi fondo con fuerza...sentía su forma dentro y no dejaba de gritar ... amun jadue kata men...palabras sin sentido pero que se alejaban de mis oídos haciéndose eco en mis entrañas.....
Desperté desnuda tendida en una roca plana, cubierta de semen en todo mi cuerpo, pero con una calma exquisita... creí que estaba soñando..pero el rito había terminado perdiendo el conocimiento hasta despertar... nunca supe si sólo fue él el que me poseyó...pero ya nada me importaba ...mi cuerpo estaba en calma y satisfecho como si
se hubiera cumplido mi más grande fantasía... ser poseída por un semidios humano de enorme sexo y deseo irrefrenable...."
Don Juan De Marco, poseído.
"Ese laberinto en el que es muy fácil de entrar, para no volver a salir nunca más;Húmedo y suave, cálido, como el nido al que representa. ese laberinto en el que crecen los sueños y las pasiones más profundas de un hombre. ese laberinto en el que suelo perderme con facilidad y gozo..."
vidas has guardado ahí...Cada embestida será una oración que sacudirá tu cuerpo hasta hacerte estallar en satisfacción. ¿Serán tus nalgas capaces de soportar tantas embestidas separando tus carnes para dejar grabado toda mi pasión en ti ?."
" La boca del maestro era un cáliz de perfección, el sabía que presión aplicar en cada parte de su frágil y encendido cuerpo... ella sólo temblaba a cada roce de sus labios... sentía como su cuerpo por fuera y su alma por dentro se endurecían. Bombeaba su corazón como si por primera vez la tocaran... sus piernas abiertas de par en par... sus labios vaginales abiertos por un ágil pedazo de carne que no dejaba de lamer... su delicado y frágil punto de deseo se estremecía mientras ella ...sólo gemía alborotada por la lengua del
maestro beduino, que le enseñaría la lengua Árabe. Su clítoris endurecido como nunca, y los golpeteos incesantes que sentía que le aplicaba el maestro, la hacían quebrarse entera por dentro... su boca era tan húmeda y tibia, y tan cálido su aliento, que sus pechos ya no respondían a las exigencias de respiración que pedía su cuerpo... estaba entregada a las expertas oratorias del profesor.... luego el moro puso una fresa entre sus labios vaginales, y la fué comiendo con suaves mordidas,hasta que el último halo de aire pudo salir salvajemente contenido, para derramarse sobre los labios del beduino, quién no dejaba de lamer entre sus piernas y morder los últimos retazos de fresa bañados en almibar, para beberla toda, él se levantó para enterrarse dentro de ella tan lenta y de agonizante manera... que el desliz del sexo arabe, la hizo sentir que su orgasmo duraría para siempre, resbaló dentro de ella tan suave que sus labios no paraban de susurrar y gemir mientras sus caderas se habrían al desliz de las del moro , convirtiendo su placer en algo infinito... Luego sus ojos se nublaron y no pudo despertar hasta el día siguiente, donde en la almohada había una nota que decía : 
Y se acercó bailando con su faldón transparente, donde se podía ver e imaginar como sería ella haciendo el amor sobre mi. Sin embargo bailó a mi alrededor hasta que sintió que mi cuerpo estaba duro y excitado, levantó su pierna y la puso sobre mi rodilla, al verla , debajo no llevaba nada puesto y su sexo brillaba por el sudor del baile y el calor de Andalucía.
de ella su sudor y el jugo que desprendía su cuerpo, salado y profundo, de un aroma penetrante. La blusa transparente fue sacada a girones, mientras sus senos golpeaban el aire sensual de la habitación, era una mujer con unos ojos verdes tan profundos que desnudaban mi alma. Mientras bebía entre sus piernas su cuerpo agitado jadeaba pidiendo que le penetrara, pero una sacudida hizo temblar su cuerpo enloqueciendo su alma, y cuando la vi las mareas que dibujaba su vientre, me desnude mientras seguía el ritmo de su corazón, y me deslice dentro de ella completando el rito del apareamiento andalúz, y su cuerpo tembló entre mis brazos hasta que reventé dentro de ella liberando todo mi deseo y pasión , dejando adherido todo mi ser dentro de ella.
" Y se abrieron las mamparas esperando recibirme... ya venia desnudo vestido para ti..y dejaste que tus dedos calentaran mi alma y tus labios mojaran mi piel... estabas prendida envuelta en sábanas cuando tire de tela que te dejaría desnuda ante mi... no espere, dejé que tus piernas se separaran para recibirme... el cogerte fue sólo un trámite... sólo quería dejar que mis labios tu sexo tocaran y prender en mi boca los hilillos de deseo que escapaban de tu ser... embadurnado en aceites celestiales que suavisaban mi paladar... y ese río de néctares que bañaban mi boca... no quería respirar para no dejar escapar esos fluidos
que me encantaban, no quería oír tus lamentos convertidos en gemidos... no quería dejar que tus muslos se escaparan del plato que me acababas de servir.Te oí susurrar mi nombre entre espasmos, mientras tu vientre palpitaba entre mis dedos... sólo necesitaba probar un poco de ti, y dejar que mi sexo se perdiera entre tus carnes hasta derramar el deseo que me aprisionaba... eras luz y brillo entre mis labios, eras carne y deseo entre mis brazos, eras tùnel que atrapaba mis carnes entre balidos y tormenta para mi delicado corazón...."

" Olor a coño entre mis dedos, sabor a coño en mis labios, salada mi lengua de tanto lamer... mojado mi sexo por el suyo... pegado mis rizos a la piel, y fue su aceite el que los pego... luego sus labios besando alrededor de mi sexo, y su lengua buscando el mezclado sabor en mi piel. Pendejos bañados de ella, y los suyos tiesos entre mis dientes... sujete sus caderas al colchon , y en flección entré entre sus carnes, deslizandome a dentro con pausada discreción, y su vientre agitado diciendome que sentía dentro... que olor más fuerte tiene su cuerpo cuando acaba de joder."
"Desnudo frente a la ventana, un vidrio me separa del mar, espero que ella despierte mientras siento correr las gotas por el cristal... llueve... detrás de los cristales, llueve y llueve... El mar esta bravo y se siente la humedad en la habitación... no hace frío... el termostato marca 30 grados en la habitación.. es agradable estar desnudo... mi pene se erecta de pensar que hará ella cuando despierte y me vea desnudo y excitado. Final mente, mientras mis ojos están cerrados, siento un aire cálido sobre mi sexo, es su aliento, no puede ser otra cosa... Le pido que no se lo lleve a la boca, sino que lo tome en sus dedos y me masturbe suavemente, ella obedece y agita para sentir su dureza y mi piel descubierta y delicada, despacio... despacio... quiero sentir la suavidad de tu mano envolviendo mi deseo... obedece.. el ritmo es preciso, lento y calmado, la glande surge de mi piel brillante, el vientre se llena de sensaciones... pasan largos minutos ...
ella lo disfruta. Es descubrir la forma y lo que causan sus dedos la que la invitan a mirar... una ligera gota transparente brota, ella la recoge con la lengua y sin soportar más lo envuelve con sus labios, quiere sentir el sabor y como late golpeando su lengua suavemente... me mira a los ojos y disfruta las muecas de mi cara... se que esta desnuda.. se que me desea...pero no la complaceré hasta que haga lo suyo... lo saborea en su boca, lo engulle para soltar suavemente disfrutando el largo tronco entre sus labios... su olor intenso... sus latidos ya fuera de control y las muecas de mi cara. Derramo todo el contenido en su boca, interminable gozo que la llena ... lo escupe sobre la piel y vuelve a introducirlo en su boca. Su cuerpo esta agitado, su deseo no la deja respirar y la levanto apoyándola en la ventana, entro suave entre sus piernas... gime y susurra delicias entre aullidos ahogados, entonces, su vientre tiembla... una y otra vez... su excitación no se deja esperar, y mis entradas hicen que su cuerpo reaccione... salgo y meto mi boca entre sus piernas, chupo y succiono suavemente su piel... explota... y su cuerpo se entrega a las delicias sin oponer resistencia... los orgasmos se suceden uno a uno, y antes de que su cuerpo se reponga vuelvo a entrar en ella con un sexo erguido... y profundamente me apodero de ella... sus nalgas se
aprietan a la ventana... y sus senos golpetean mi boca... sorbo las gotas que corren mientras su cuerpo empaña el vidrio... hasta que su cuerpo resbala y cae al suelo extenuado... mis ojos no dejan de mirar el mar y su boca vuelve a cogerlo... lame suavemente sintiendo su olor y gusto en su rostro... es su olor, es su gusto mezclado con el mio... vuelvo a derramar el semen en su rostro... ríe nerviosa, pero no deja de volverlo a llevar a sus labios hasta extraer la última gota... el termostato marca 35º y yo me deshago entre sus labios una y otra vez... vuelvo a la cama y me recuesto desnudo, ella reposa sobre mi cuerpo manteniendo su boca ocupada con mi sexo, y juega a verlo desaparecer... llueve.. detrás de los cristales ... llueve..."Don Juan De Marco...
"Al caer la noche, el gitano desnudo lavaba su cuerpo en el río, la cómplice luna, gozaba de los derechos que le había dado el creador, iluminar las manos del gitano mientras recorrían el sudado cuerpo, lavando su salada piel mojada por el sudor del día. Cuerpo que entregaría a la ansiosa gitana, que durante el día había estado acariciando su vulva en agitado ejercicio, como preparando su deseo.Sus manos escribían historias de pasión sobre sus carnes entumecidas, sus dedos golpeaban delicadamente sus pezones hasta verlos erguidos, para luego envolverlos con delicadas caricias, tirando suavemente de ellos para sentirse viva. Luego los mismos bajaban por su vientre acariciando cada grano en la piel encendida por la excitación, hasta perderse entre sus vellos púbicos , para finalmente enterrarse entre sus labios vaginales jugueteando con su dibujado clítoris, que vibraba entre caricias, sofocando de fragancias su cuerpo, para atraer y atrapar, al caer la noche, el erguido miembro del gitano. El artesano del cobre sentía esa fragancia, y como abeja a la miel, era atraído por los aromas del cremoso panal de la gitana, que había sido preparado con esmero durante el día. Agitado por la pasión, venía desde el río lavado, fragante tras rozar su piel al salir del río entre arbustos de jazmines.
Aroma que encendía a la gitana, cuando sentía el cuerpo de su macho pegado a su piel. Su sexo abierto, simulaba dormir y se dejaba penetrar por el gitano, que al sentir el roce de los carnosos labios de la muchacha, resvalaba sobre el deseoso cuerpo de su hembra, hasta fallecer entre gemidos, batido por jugosas eyaculaciones que estremecían a la gitana.Noche a noche se repetía la historia más erótica y excitante del idioma Romané, "La pasión gitana".
"Muchas mujeres deseaban al gitano. Mientras el golpeaba el cobre con su martillo, para convertirlo en ollas... Su cuerpo brillaba al sol, uno tras otro los golpes en el noble metal, hacían sudar el cuerpo, mientras las mujeres detrás de las carpas, entre las telas, lo miraban con deseo. Sus músculos se dibujaban en su piel, se endurecían, y las fragancias de sudor, el olor del tabaco que mordisqueaba entre sus labios y la noche de sexo salvaje, hacían que los cuerpos de las gitanas se agitaran al acercarse a él... éste alcanzaba sus narices y soñaban con que las poseyera. Noche a noche... esperaban ser las elegidas. Cuando descubrían que el gitano una vez más elegía a la misma, sus manos en las sombras buscaban sus pliegues, para satisfacer el deseo que las recogía... los gemidos de la gitana elegida... remecían los cuerpos de las demás mujeres del campamento.