Lecciones a Sofía

Sin rozar el cuerpo de Sofía, simuló por encima del cuerpo una extensa y larga caricia que iba desde la nuca hasta los bellos dedos de los pies. Un experto en estas artes, la hizo estremecer apartando de su cuerpo la poca ropa que aún la quedaba puesta, dejando su larga melena rubia expuesta a las inclemencias de la espalda.Un lienzo que ella atesoraba tan solo para él. Permitió que ella se levantara despacio con los labios entre abiertos, aún sus ligas puestas y la lencería que en ningún momento la quitó del cuerpo. Sus manos descendieron hasta el vello, con un gesto aparente y lascivo. Ella apretó la mandíbula, entre dolor y deseo, conocedora ya de las artes de este amante traidor. A ciegas identifico sus senos que sobresalían pequeños de aquel pequeño y delgado cuerpo. Se deslizó con extrema lentitud como otras veces había hecho tan sólo con sus palabras en la tela transparente. Colocó sobre ella la única caricia que siempre llevaría como sello, colocando la Daga cerca de su ma...