Soberbia derrotada...

Esperé a que se adormeciera calentando la cama, sabía que sólo había una barrera para la gran batalla, un largo camisón. Sin embargo, al pasar esa vaya, sólo estaba su carne expuesta a la maestría de mis dedos... Sólo un pequeño esfuerzo y la tenía expuesta a mis deseos, sabía que tras la rabia su sangre ardía, y fui subiendo la delicada tela para bajar por su cintura y el hueso de la cadera hasta el centro de su corazón sexual... y delicadamente, aunque recelosa de mis intenciones, se dejó acariciar. Mis dedos eran demasiado suaves y dóciles para resistir, he iban tocando justo el camino por ella prohibido... al llegar a él, mis dedos sintieron la humedad que venía desde dentro, y suavemente en sólo roces, dejé que mis dedos se deslizaran sobre su sexo abriendo las carnes enojadas, y sentí como sus armas se bajaban, y volteaba para que mis dedos gozaran de su piel mojada... hasta que sintió los dedos dentro, y un gemido marcaba su rendición... pero su soberbia merecía un castigo... y antes de encender su clítoris, subí delicadamente por su vientre dibujando su excitación, mientras dejaba que su sexo se enfriara para atacar a sus senos descuidados y
duros, y manipulándolos como perillas hice que su agonía fuera aún más angustiosa, para volver a bajar por su vientre acariciando cada espacio de piel brotada en deseo... la rabia la consumía, porque era tan débil. Ella quería que todo fuera más rápido para explotar y voltear hasta el otro día y no hablarme por un largo tiempo. Tenía rabia, pero esos dedos la derretían...y su ofuscación se transformó en jadeos... la luz permanecía apagada, y eso ayudaba a que su excitación no se notara, escondiendo su delirio... quiso por un instante voltear para seguir con el castigo que se había propuesto cumplir, pero al sentir el ademán, mis ágiles dedos detuvieron el movimiento sosteniéndole los muslos, y la mano se posó de lleno en sus labios vaginales apretada entre sus piernas, las que volvían a separarse encendiendo su delirio... los dedos no dejaban de buscar la humedad y fueron abriendo su vulva que se entregó levantando la bandera blanca...La rabia se volvió gemidos entonces, y su vagina se abría para someterse al motivo del castigo que quería imponer, pero la rabia se rinde al deseo, y se deja ultrajar por los dedos del que le desea. Ese hombre que somete con amor a las débiles carnes de su verdugo...
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Luego los labios seductores, besan, la lengua, lame. La herida es abierta por el deseo, la boca que recoge en cálidos vanvoleos el néctar derramado de esa que juró que me iba a arrepentir.... finalmente explota, hasta que su espalda se arquea al cálido aliento del que iba a ser su víctima, y
sin darle tiempo a disfrutar del primer gran goce, siente como sus piernas son separadas a horcajadas para ser penetrada delicadamente por el sexo duro y venoso, para derrotarla en ese campo de batalla, enredados entre sabanas mojadas por el sudor... la lanza del que iba a ser su víctima se le clavaba abriendo su interior, la doblega para someterla hasta el orgullo que se deja vencer... y vuelve a estallar atrapando el arma más poderosa entre sus piernas acalambradas por las fuerzas de escapar y recuperar la dignidad perdida. La que sólo soltara, cuando sienta en su interior, el caudal hirviente de el que iba ser victima de su castigo."

Don Juan De Marco, a rabia sometida...
Comentarios
Estoy mojada y quiero temblar entre tus labios, estoy exhausta de cubrir mi cuerpo de caricias hechas por mis dedos, te quiero a tí dentro de mí, sometida a tus placeres, rendida a tus caprichos sólo marca el telefono una vez más y sabrás donde encontrarme.
TE ESPERARË DESNUDA...
Cierro los ojos te pienso... y te beso profunda y largamente..... y te tengo solo mio..
Magistral lo que escribes Don Juan.
Cautiva de tus letras..
Dulcemente Embrujada.
Todo acompañado de imagenes que ayudan a imaginar escenarios y situaciones plenas y llenas de sexualidad.
Felicitaciones.