La renuncia...

Porque era la mujer del espejo la que me buscaba, la otra trataba de arrancarse de su reflejo, para no caer en algo que le causara una culpa que no quería sentir. Me acerqué escondiéndome en las sombras, la mujer del espejo me había visto, pero la otra ni siquiera lo presentía... hasta que estuve tan cerca de ella, que el calor que desprendía mi cuerpo entibió el suyo... en ese momento comprendí, que la imagen del espejo había desaparecido para entrar en ella... y fueron mis manos las que las ataron para que ninguna de ellas escapara... finalmente un beso, obligo al corazón a ocupar todas sus energías en mantenerla viva, olvidando por unos instantes la pena que sentía... Y ellas se unieron en gemidos, y como sólo una, se entregaron a todas las caricias que mis manos les regalaban... la alcé entre mis brazos, y ese negro que guardaba luto, se convirtió en un arma de seducción, volviendo a tomar el brillo para el que había sido creado.Mis manos separaron las telas del escote, para liberar sus senos llenos de deseo, y beber de ellos cada gota que emergía aprisionada por el tiempo, su cuello entregado a la caricia de mi barba desafeitada, fue convirtiendo la piel mustia en arroyo vivo, y el sudor volvió a aparecer en su cuerpo, y esos labios que sólo sabían de llanto, volvieron a descubrir los gemidos... y esa nariz siempre mojada, se secó para volver a sentir la fragancia viva de un nuevo cuerpo.
Sus ojos cristalinos volvieron a tomar vida, y ya no se cerraban sólo para dormir la tristeza, sino que para dejar que las sensaciones le ahogaran cada lágrima y convertirlas en luces que se iban prendiendo en su interior, volviendo a chispear alegremente en el globo de sus ojos.

Fue así como su cuerpo volvió a sentir el deseo, hasta que sintió que la daga le separaba la piel para volver a sentirla viva dentro de sí, fue cortando los hilos de su tristeza para transformar sus murallas secas en manantiales de aceites untados por la pasión y suavemente sintió que la muerte la alcanzaba para volverla a la vida... entonces la otra imagen volvió al espejo para reflejar la alegría de sentirse una mujer deseada y complacida, que había borrado su tristeza... "
Don Juan De Marco... y la viuda negra.
Comentarios
Caricias Don Juan
sus lágrimas se secaron
para dar paso al deseo..
que la quemaba por dentro.
Oscuro deseo nacido
de las lágrimas por su difunto.
hicieron perlar su cueva
que hasta el momento..
nadie más que él utilizó.
Humedeciendo.. su musgo
hasta hacerlo vibrar..
de placer..
y de dulces gemidos arancados
de sus labios abiertos y rojos como la grana y deseosos de besos.
Dulce placer oscuro nacido
del dolor.. dulce caricia..
nacida del amor pasado..
Dulce deseo.. dulce lamento..
Besos y caricias Don Juan
Don Juan, sin remedio.
Rodrigo no sabes
Adoro esto, soy yo!!! lo siento, esa mujer soy yo!!!
Asi me sienti antes de conocerte tu me convertiste en la chica sensual, gracias a ti volvi a sentir (eso lo sabes) me encanto,, adore esto.
Me dejas llevarlo a mi blog??
Es hermoso, es lejos una de las mejores cosas que he leido, eres muy bueno en esto de las letras, me quito en sombrero ante ti.
Besotes
PD: Dejame subirlo a alguno de mis blogs si?