La Madurez...

- Que haces, tratas de detener el tiempo en el espacio?...- y baje por su cuello besando su piel, la miraba por sobre sus hombros y percibí la leve inyección de sus pezones, que como delicadas copas, se dibujaban bajo la seda... mis manos los buscaron suavemente rodeando la copa de sus senos, y los fui dibujando con mis dedos.. modelando la arcilla que ella sentía poco atractiva... quiso voltear para saludarme con un beso...

- quieta, dejame disfrutar de tus años...- y deslice mis manos por su vientre cogiendo la seda entre sus piernas... esta se fue humedeciendo en el silencio de mis besos... rodié sus caderas para levantar el camisón y sentir sus nalgas desnudas, mientras mi sexo se erigía entre sus piernas rozando levemente el suyo, en vaivenes cansinos... ese cuerpo que se sentía dañado por el tiempo, pero endulzado con los años, se dejó caer apoyado en el lavamanos... y quebrando la espalda, busco con sus manos mi sexo y lo encamino en el suyo. Los gemidos no tardaron en hablar, y empuje levemente para deslizarme dentro de ella...el aceite desprendido por el deseo de ser poseída, alivió la tarea que antes se hacía un lío. Hoy no existían los nervios, ni el miedo... conocíamos perfectamente lo que deseábamos y lo que a ambos nos gustaba, conocíamos cada milímetro de piel, cada grano, nuestros rincones donde se disparaba el deseo, conocíamos nuestros besos, y como nos gustaba grabarlos en la piel... las fragancias... el gusto... y la forma...
Su cuerpo tendido sobre la cubierta, le abrió las puertas al deseo, y fui empujando para enterrarme en ella suavemente... mis caderas danzaban entre sus nalgas entrando y saliendo de sus delirios tras las décadas, y se fue olvidando de su edad para preocuparse de su cuerpo, que no pedía nada más que caricias para soportar el paso del tiempo...y entonces le susurre dulcemente:
Su cuerpo tendido sobre la cubierta, le abrió las puertas al deseo, y fui empujando para enterrarme en ella suavemente... mis caderas danzaban entre sus nalgas entrando y saliendo de sus delirios tras las décadas, y se fue olvidando de su edad para preocuparse de su cuerpo, que no pedía nada más que caricias para soportar el paso del tiempo...y entonces le susurre dulcemente:
- Guarda silencio y déjame disfrutar de este cuerpo que he visto madurar entre mis dedos....-
...y entonces los gestos se terminaron ante el espejo, para dejarme disfrutar de su piel sin cargo al tiempo... Cada vez que me iba entre sus carnes, disfrutaba más el paso del tiempo, que hoy era tranquilo y sin miedo ... cuando me acercaba a ella sólo había deseo... ¿quien se preocuparía por el paso del tiempo? ..."

Don Juan De Marco, madura al sol de mis deseos...
Comentarios
Gracias por tus comentarios en mi blog. El tuyo es muy bonito.
Un lametón de pantera.
Caricias de Medea
Bonito canto a la madurez..! y venido de tí toda un placer de sensaciones!!! cualquier mujer sea de la edad que sea se siente feliz leyendote y experimentando deseo!!!
Bonito homenaje al deseo sin edad ni fornteras!!!
Besos cálidos
Un besazo Don Juan
siguen abriéndose a los nuevos sentidos hasta justo antes de morir.
bellas somos tus mujeres y también las flores que eliges para representarnos.
Tal vez parezca menos apasionada pero solamente ellos sabran que la llama sigue viva, que la hoguera se mantiene y que el deseo sigue intacto, y con mas sabiduria.
besos mi amante compartido
Te seguirè para no perderme ningùn detalle.
Saludos
Un placer leerte tan apasionado.
Lo que es capaz de
Sentir…
Poseer…
Y Amar…
Y aveces la madurez
Se olvida de los años
y se vuelve
JOVEN!!
Besotes
Malekin